TMSourcing ve condiciones para ser la primera Casa de Bolsa focalizada en PyMES en México 

Mundo Fiduciario

 

Comunicado de Prensa


 

  • Sistema financiero robusto y regulado, democratización de inversiones en mercado “mid-cap”, inversión mixta en infraestructura nacional, maduración del modelo de SOFOMes, marco regulatorio y un mercado fiduciario sano, son algunas de las condiciones para lograrlo. 

 

Ciudad de México a 10 de abril del 2026.- Trust Management Sourcing (TMSourcing), la organización experta en soluciones financieras, patrimoniales y de cumplimiento normativo, reitera su interés, ya sea de forma directa o a través de alguna de sus subsidiarias, en obtener la licencia para operar como Casa de Bolsa, ya que sus analistas observan condiciones históricas ideales de crecimiento y necesidades del mercado financiero nacional. 

 

De acuerdo con la perspectiva de la empresa, México cuenta con un ecosistema financiero robusto bajo la supervisión de autoridades como la CNBV, CONDUSEF, BANXICO y la SHCP, con un marco jurídico alineado a las mejores prácticas internacionales en términos de procesos, tiempos y calidad, lo que brinda certidumbre y claridad a las instituciones financieras. 

 

“México atraviesa una etapa de transformación profunda en su sistema financiero, caracterizada por un mayor grado de regulatorio de clase mundial, diversificación de instrumentos y una creciente demanda de soluciones que acompañen el desarrollo productivo del país con beneficios sociales, culturales, ambientales y económicos”, dijo Adolfo González Olhovich, presidente de TMSourcing. 

 

Al respecto González Olhovich agregó: “La reciente discusión en las cámaras de la Ley Para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar aportará un marco normativo que invitará a inversionistas a sentirse cómodos en México, alineando intereses de la sociedad, del mercado, y la autoridad usando vehículos de propósito específicos incluso bursátiles”. 

 

Los indicadores interrelacionados e históricos que crean el ambiente ideal son: 1. Mercado “Mid-Cap”, conformado por pequeñas y medianas empresas (PyMes) en camino a la institucionalización y que actualmente no son atendidas por las casas de bolsa; 2. Inversión mixta de $5.6 billones de pesos en el Plan Nacional de Infraestructura (PNI), propuesto por la presidenta Claudia Sheinbaum, con énfasis en transporte, energía, agua, comunicaciones; 3. Maduración de instituciones financieras no bancarias (IFNB’s) como las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (SOFOME’s) que, en veinte años, han logrado colocar más de $1 billón de pesos en créditos; 4. Mercado fiduciario con activos de más de $14 billones de pesos y 5. Un marco normativo sólido para inversionistas.  

 

TMSourcing refrenda su compromiso de largo plazo con México, su sistema financiero y su desarrollo económico. En este contexto, la firma reafirma sus planes de crecimiento, con la convicción de que el país ofrece condiciones sólidas, certidumbre jurídica y un mercado con profundo potencial de desarrollo para la colocación de valores y el financiamiento productivo. 

 

 

Acerca de TMSourcing

TMSourcing (Trust Management Sourcing, S.A.P.I. de C.V.) es una institución mexicana de servicios financieros, legales y de procesos, fundada en 2008, que acompaña a personas, empresas e instituciones en la solución de retos patrimoniales, financieros y regulatorios de alta complejidad

 

A través de un modelo integral de consultoría y back office, TMSourcing ofrece servicios de ingeniería fiduciaria y legal, planeación patrimonial, gestión y operación de activos financieros, estructuración y fondeo, así como cumplimiento normativo y prevención de lavado de dinero, con una visión orientada a la transparencia, la institucionalización y la creación de valor de largo plazo. 

 

Con presencia y operación en México y Latinoamérica, TMSourcing trabaja para democratizar el acceso a soluciones financieras sólidas, fortalecer a las PYMES, impulsar proyectos de infraestructura y contribuir al desarrollo económico y social del país, colocando siempre al ser humano, la confianza y la responsabilidad como ejes centrales de su actividad. 

Visita: www.tmsourcing.com  

 

 


Contacto de prensa 

Miguel Ramírez Vergara 

mramirez@cypresscyp.com  

5533340434 

 

T-MEC en transición: el fideicomiso frente a un entorno de fricción geopolítica

Mundo Fiduciario 

 

La intervención de Ian Bremmer encapsuló esta sensación con dos ideas que redefinieron la agenda. La primera: el mundo no solo experimenta riesgos geopolíticos, sino que atraviesa una fase de sobrecalentamiento estratégico. La segunda: el T-MEC, el acuerdo que ha anclado gran parte de nuestra integración comercial, seguirá existiendo, pero bajo una lógica radicalmente distinta a la que lo vio nacer. 

A este diagnóstico se sumó, de forma casi natural, el mensaje en otra ponencia  del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, quien desde el mismo foro en Cancún introdujo un matiz igual de relevante: el T-MEC no está en crisis, pero sí en transición. Su llamado a “modernizar” el acuerdo, junto con la recomendación a México de no sobrerreaccionar ante posturas más disruptivas provenientes de Estados Unidos, revela que la discusión ya no es si el tratado sobrevivirá, sino bajo qué condiciones evolucionará. 

 

 

Una nueva lectura del T-MEC y el riesgo 

 

Este doble mensaje —Bremmer desde la geopolítica y Trudeau desde la diplomacia económica— termina de delinear el nuevo tablero norteamericano. 

Bremmer no describió al T-MEC como un fracaso, sino como un sistema que, aunque sigue en pie, ha perdido su coordinación estratégica. Trudeau, por su parte, reconoce esa misma tensión, pero plantea que el camino no es la confrontación ni la reacción inmediata, sino la adaptación inteligente dentro de un proceso de revisión inevitable. 

En términos prácticos, esto implica que la relación económica entre México, Estados Unidos y Canadá ya no será un camino recto y fluido. Se volverá más lenta, más cargada de política y mucho menos lineal, pero también más negociada, más técnica y, en ciertos casos, más estratégica. 

Para quienes estructuramos y gestionamos vehículos de inversión, esto cambia el punto de partida. Durante décadas, el T-MEC fue asumido como una “base estable” sobre la cual se tomaban decisiones de largo plazo. Hoy, esa base se ha transformado en una variable dinámica, sujeta a ciclos electorales, ajustes regulatorios y presiones comerciales específicas. 

El mensaje de Trudeau introduce, además, un elemento clave: la importancia de la prudencia estratégica. En un entorno donde las propuestas políticas pueden escalar rápidamente en narrativa, la verdadera ventaja competitiva estará en la capacidad de los países —y de los inversionistas— de no sobrerreaccionar, sino de anticipar y estructurar con visión de mediano plazo. 

Al mismo tiempo, el entorno global no da tregua. La Convención misma se desarrolló bajo la sombra de conflictos internacionales y volatilidad energética que ya están impactando los costos de financiamiento y la inflación. 

Esta realidad redefine el concepto mismo de riesgo. Ya no se trata únicamente de variables financieras o regulatorias que un modelo tradicional puede predecir. El riesgo hoy es una combinación compleja que incluye geopolítica, interrupciones en cadenas de suministro, decisiones soberanas inesperadas y shocks externos. En este contexto, la estabilidad deja de ser una condición y se convierte en un objetivo a construir. 

 

La nueva relevancia del fiduciario: diseñadores de resiliencia 

 

Paradójicamente, México enfrenta este escenario desde una posición relativamente sólida. La banca llega con niveles altos de capitalización y un crecimiento sostenido del crédito. Sin embargo, esta fortaleza convive con un entorno donde las reglas del juego pueden cambiar más rápido de lo que nuestros modelos pueden asimilar. 

Ahí es donde el rol del fiduciario adquiere una nueva y crítica relevancia. 

Nuestra labor ya no puede limitarse a la simple administración de estructuras y el cumplimiento normativo. El rol fiduciario evoluciona hacia el diseño de mecanismos capaces de absorber incertidumbre. Esto significa: 

  1. Fideicomisos con mayor flexibilidad: estructuras que permitan adaptaciones rápidas sin paralizar los proyectos.  
  1. Mecanismos híbridos: capaces de responder a cambios regulatorios intempestivos sin desarmar el vehículo.  
  1. Esquemas que integren escenarios adversos desde su concepción: diseñar no solo para el “mejor de los casos”, sino para la contingencia activa.  

En otras palabras, el fiduciario deja de ser un optimizador de certezas y comienza a ser un gestor de incertidumbre. 

La verdadera conversación en Cancún no fue solo sobre crédito o crecimiento. Fue sobre cómo sostener procesos de inversión en un mundo donde los supuestos tradicionales —integración comercial fluida, estabilidad geopolítica relativa, predictibilidad regulatoria— ya no pueden darse por hechos. 

México sigue siendo un nodo estratégico crucial para Norteamérica. Pero el diferencial competitivo ya no estará solo en la oportunidad de inversión, sino en la capacidad de estructurar y custodiar inversiones que resistan las fricciones inevitablemente crecientes. 

Ese es, en esencia, el cambio de paradigma que nos dejó Cancún: no nos enfrentamos simplemente a un nuevo ciclo económico, sino a una nueva lógica para entender y habitar el entorno fiduciario. 

 

Infraestructura, capital y confianza: el nuevo equilibrio del financiamiento en México

Nota de Cobertura | 89 Convención Bancaria

 

Convención Bancaria 2026 – Día 2 

 

Mundo Fiduciario | Cobertura Especial 

 

En el segundo día de la Convención Bancaria, la conversación evolucionó de los principios a la ejecución. Si el día anterior estuvo marcado por mensajes institucionales y de resiliencia, el foco del día 2 se trasladó hacia el cómo detonar crecimiento real. Y en ese terreno, la infraestructura —particularmente la eléctrica— se posicionó como el eje crítico. 

El panel “Crédito a la infraestructura como multiplicador para el crecimiento” reunió a actores clave del ecosistema financiero y público: Hacienda, CFE y gestores globales de capital. Más que un intercambio de posturas, lo que se presentó fue una arquitectura financiera en construcción que definirá el ritmo de inversión del país en los próximos años. 

 

De la intención a la estructura: el tamaño del reto 

 

Desde la perspectiva del sector público, el mensaje fue claro: México está entrando en una fase de inversión intensiva. 

María del Carmen Bonilla, subsecretaria de Hacienda, delineó un programa de infraestructura 2026–2030 que contempla 5.6 billones de pesos, bajo una lógica que busca alinear el gasto público con inversión privada para habilitar proyectos de largo plazo en sectores estratégicos. 

Este dato no es menor. Implica no solo un esfuerzo fiscal relevante, sino un rediseño en la forma de financiar infraestructura, donde el Estado deja de ser el único motor y pasa a fungir como catalizador. 

Desde el lado operativo, la Comisión Federal de Electricidad puso sobre la mesa una realidad contundente: 
el tamaño del plan rebasa la capacidad tradicional de endeudamiento. 

En este contexto, la estrategia se redefine hacia esquemas de coinversión. Particularmente en generación, la CFE proyecta inversiones cercanas a 16,000 millones de dólares, de los cuales aproximadamente 11,000 millones provendrían de inversionistas privados. 

El modelo es claro en su lógica: 

  • La CFE aporta estabilidad, contratos y visibilidad de largo plazo 
  • El capital privado aporta recursos, eficiencia operativa y ejecución técnica 

Este enfoque no solo distribuye riesgos, sino que transforma proyectos de infraestructura en activos financiables, abriendo la puerta a una mayor participación del sistema financiero. 

 

El verdadero cuello de botella: no es el capital 

 

Uno de los puntos más relevantes del panel —y quizás el más revelador— vino desde los gestores globales. 

La narrativa tradicional sobre la falta de financiamiento fue matizada con claridad: 
el problema no es la disponibilidad de capital, sino la estructuración de proyectos invertibles. 

Desde BlackRock México, la exigencia se resumió en un concepto clave: certidumbre. 
El capital institucional está disponible, pero requiere reglas claras, estabilidad regulatoria y estructuras bien definidas. 

En la misma línea, Macquarie Asset Management enfatizó que el desafío real está en la capacidad de convertir proyectos en oportunidades bancables: contratos sólidos, riesgos asignados correctamente y mecanismos claros de retorno. 

En este contexto, la FIBRA-E emerge como una de las herramientas más relevantes del nuevo esquema. 

Este vehículo permite monetizar flujos futuros —particularmente en transmisión eléctrica— sin necesidad de privatizar activos. Para los inversionistas, representa acceso a ingresos estables y de largo plazo; para el Estado, una forma de adelantar recursos sin presionar el balance de deuda de manera tradicional. 

La reciente emisión internacional por 725 millones de dólares a 15 años, con sobredemanda significativa, confirma que el apetito por este tipo de activos existe. 

Sin embargo, el atractivo de estos instrumentos está directamente ligado a un elemento crítico:  la estabilidad regulatoria de los flujos que los respaldan. 

Cualquier ajuste en tarifas, metodologías o tratamiento fiscal puede impactar la predictibilidad de los ingresos, y por ende, la valuación del activo. 

 

La agenda pendiente: de la narrativa a la ejecución 

 

A pesar del consenso general, el mercado aún enfrenta un nivel de incertidumbre operativo. 

Si bien ya existe un calendario técnico y procesos en marcha, aún faltan definiciones clave a nivel proyecto: 

  • estructuras de deuda y capital 
  • esquemas de garantías 
  • tasas objetivo 
  • covenants financieros 
  • plazos contractuales 

Esta falta de granularidad es natural en etapas tempranas, pero será determinante para transformar el interés en compromisos concretos de inversión. 

 

Una lectura fiduciaria: confianza, gobernanza y trazabilidad 

 

Desde la óptica fiduciaria, el mensaje del panel es particularmente relevante. 

El financiamiento de infraestructura ya no depende únicamente de recursos, sino de la capacidad de construir estructuras que generen confianza: 

  • contratos sólidos y ejecutables 
  • gobernanza clara entre partes públicas y privadas 
  • mecanismos de control y trazabilidad de flujos 
  • certidumbre jurídica en el largo plazo 

En este sentido, el rol de estructuras fiduciarias se vuelve central para alinear intereses, mitigar riesgos y garantizar la correcta administración de los proyectos. 

 

Conclusión: el crédito sí puede multiplicar el crecimiento… si es invertible 

 

El panel dejó una conclusión clara: 
México no enfrenta una escasez de capital, sino un reto de diseño financiero. 

Para que el crédito funcione como multiplicador de crecimiento, la infraestructura debe evolucionar hacia una nueva categoría: activos invertibles, predecibles y estructurados bajo estándares globales. 

En ese punto de convergencia —entre política pública, mercado financiero y vehículos estructurados— se juega no solo la ejecución del plan de infraestructura, sino la capacidad del país para atraer capital de largo plazo. 

 

 

Cobertura Especial.

 

El dinero se transforma a una velocidad que ya no da margen para esperar.

Nota de Cobertura | 89 Convención Bancaria- mundo fiduciario 

 

Panel: El futuro del dinero: Lo que viene para México y el mundo 89 Convención Bancaria — 19 de marzo de 2026, 10:00–10:50 hrs. 

 

Por Mundo Fiduciario. 

 

 

Lo más revelador del panel no fue lo que se dijo, sino desde dónde se dijo. Banxico, el BIS, Banamex, HSBC y Mastercard sentados en la misma mesa hablando de tokenización como agenda operativa —no como prospectiva— confirma que la conversación ya cambió de fase. Ya no se discute si el sistema financiero se transformará. Se discute cómo cada institución se posiciona dentro de esa transformación. 

El panel «El futuro del dinero: Lo que viene para México y el mundo», moderado por Jorge Arce (HSBC México), reunió a Manuel Romo (Banamex), Daragh Maher (HSBC), Othón Moreno González (Banxico), Tim Murphy (Mastercard) y Alexandre Tombini (BIS). En conjunto, el mensaje fue sobrio pero directo: la tokenización de pagos y activos ya tiene masa crítica global, y México está dentro de esa trayectoria. 

 

Lo que ya ocurre afuera 

 

Alexandre Tombini (BIS) y Daragh Maher (HSBC) ofrecieron el contexto internacional más útil: los sistemas de liquidación tokenizada ya operan en múltiples jurisdicciones, los bancos centrales avanzan en pruebas de CBDC interoperables, y las redes de pago privadas como Mastercard ya tienen infraestructura tokenizada en producción. No son pilotos aislados. Es un ecosistema que gana densidad. 

Lo que destaca no es la novedad de la tecnología, sino la madurez que ha alcanzado en poco tiempo. La curva de adopción institucional está siendo más corta de lo que muchos estimaban hace tres años. 

 

México: participante, no observador 

 

Othón Moreno González (Banxico) situó a México dentro de esta dinámica. El banco central ya participa en ejercicios multilaterales coordinados con el BIS, y la modernización de la infraestructura de pagos es una línea de trabajo activa. El avance es gradual y ordenado, pero existe. 

Eso significa que el marco técnico y regulatorio sobre el que opera el sistema financiero mexicano está en movimiento. Y las instituciones que administran activos, garantías y patrimonio —las entidades fiduciarias— operan sobre ese mismo marco. 

 

El reto concreto para el sector fiduciario 

 

Aquí es donde el panel deja de ser interesante como noticia y empieza a ser relevante como problema de negocio. 

La tokenización, en términos prácticos, permite representar activos reales —deuda, inmuebles, derechos de cobro— como tokens digitales operables en infraestructuras programables. Eso no elimina la necesidad de una figura jurídica que dé certeza, separe el patrimonio y administre los flujos. De hecho, la refuerza. El fideicomiso tiene los elementos para cumplir ese papel. 

Pero cumplirlo requiere más que compatibilidad legal. Requiere demostrar que la estructura fiduciaria puede integrarse con estas nuevas infraestructuras de forma eficiente, trazable y con un caso de negocio claro para el cliente. Hoy esa demostración no está hecha de manera sistemática en México. 

El reto no es tecnológico en primer lugar. Es de diseño de producto, de propuesta de valor y de prueba operativa. ¿Qué fideicomiso tokenizado, con qué activo, para qué cliente, resuelve un problema mejor que la alternativa actual? Esa es la pregunta que el sector tiene pendiente de responder con evidencia, no con intención. 

 

Lo que sigue 

 

La velocidad con que esta infraestructura madura globalmente reduce el tiempo disponible para experimentar sin compromisos. Las instituciones que lleguen a esa conversación con un caso documentado —aunque sea pequeño— tendrán una ventaja real sobre las que lleguen con disposición pero sin prueba. 

Para Mundo Fiduciario, el panel de hoy es una señal de que el momento de construir ese business case es ahora, mientras el marco aún está tomando forma y hay espacio para incidir en cómo se diseña. 

Cobertura del equipo editorial de Mundo Fiduciario desde la 89 Convención Bancaria, Ciudad de México. mundofiduciario.com 

Cobertura Especial.

 

 

El nuevo lenguaje del dinero: crónica del Día 1 de la Convención Bancaria

 

Cobertura Especial.

 

Cancún, 18 de marzo de 2026

 

Mundo Fiduciario estuvo presente en la 89ª Convención Bancaria de la ABM para cubrir, desde adentro, las conversaciones que están redefiniendo el sistema financiero mexicano.

«Innovando la banca, construyendo el futuro.» El lema de esta edición no fue un slogan decorativo. Ayer, en Cancún, se convirtió en el hilo conductor de una jornada donde la industria financiera mexicana negoció su identidad y trazó, en voz alta, el camino que quiere recorrer.

El tono del primer día no fue de urgencia, sino de determinación. Directivos de los principales bancos del país, representantes del banco central y organismos internacionales compartieron un mensaje articulado con una coherencia poco común: el sistema financiero mexicano está bien parado, y tiene intención de demostrarlo.

Certidumbre, resiliencia, crecimiento. Las palabras se repetían, pero cada vez venían acompañadas de cifras y estructura. No era optimismo de conveniencia; era posicionamiento estratégico frente a un entorno global que, fuera de ese salón, sigue siendo bastante incierto.

 

El momento que cambió la conversación

 

Si algo marcó la jornada, fue el panel sobre financiamiento sostenible. Los números son difíciles de ignorar: 42 de 54 bancos ya firmaron el Protocolo de Sostenibilidad de la ABM, canalizando cerca de 794 mil millones de pesos bajo criterios sostenibles en 2025 45% en créditos verdes y 31% en financiamiento social.

No es retórica. Es volumen.

La sostenibilidad cruzó un umbral. Ya no es la diapositiva de responsabilidad corporativa al final de una presentación: es un criterio de asignación de capital, un factor que el banco central ya incorpora en sus marcos de riesgo y, para decirlo directamente, el nuevo estándar de operación del sistema.

 

La lectura fiduciaria

 

Desde Mundo Fiduciario, hay un hilo conductor que atraviesa todos los temas del día y que no siempre se nombra con claridad: la estructuración.

Canalizar capital hacia infraestructura sostenible requiere vehículos con transparencia y seguridad jurídica. Conectar a inversionistas institucionales con proyectos verdes requiere estructuras que eliminen fricciones. Ahí es donde el fideicomiso no es un vehículo del pasado, sino una respuesta vigente puente entre capital e impacto en un ecosistema que lo exige cada vez más.

 

Lo que el discurso no puede esconder

 

La regulación ASG sigue en construcción. Sin homogeneidad en métricas y taxonomías, el riesgo de greenwashing es real. Las tasas elevadas siguen limitando la expansión crediticia que todos dicen querer. Y la confianza institucional se construye despacio y se pierde rápido.

Innovar la banca y construir el futuro, como reza el lema de esta edición, es una aspiración legítima. El Día 1 mostró que el marco conceptual está puesto. Ahora viene la parte difícil: cumplirlo.

Mundo Fiduciario seguirá cubriendo cada jornada de esta convención buscando el hilo que conecta el discurso con la estructura — y la narrativa con las oportunidades reales.

 

Cobertura especial desde la 89ª Convención Bancaria de la ABM, Cancún 2026.

 

Cobertura Especial.

 

La incorporación de la IA en la estructuración fiduciaria 

Por Claudia Sejas

 

La revolución tecnológica y el boom del uso de la inteligencia artificial (IA) están redefiniendo la forma en que se conciben, diseñan y operan los fideicomisos en Bolivia y en el mundo. La IA ha dejado de ser un recurso experimental para convertirse en un asistente estratégico que potencia la capacidad analítica del estructurador fiduciario. Sin embargo, su incorporación exige comprender que la inteligencia artificial no reemplaza el criterio profesional ni el juicio técnico del estructurador, lo complementa. 

 

En el ámbito fiduciario, caracterizado por su complejidad jurídica, financiera, operativa y de cumplimiento normativo, la IA se presenta como una herramienta capaz de ampliar el horizonte del estructurador. Su uso permite explorar escenarios, modelar estructuras, validar supuestos y proyectar flujos con mayor rapidez, manteniendo siempre la esencia del diseño original y la finalidad económica del fideicomiso. La creatividad y la ingeniería  financiera encuentran un nuevo punto de apoyo: la capacidad de la IA para procesar grandes volúmenes de información, identificar patrones y sugerir alternativas operativas que antes requerían semanas de análisis. 

 

No obstante, cuando el diseño conceptual se traduce en la arquitectura operativa (contratos, reglamentos, matrices de riesgo, procedimientos de control, ingeniería financiera y mecanismos de cumplimiento) la intervención del experto fiduciario es fundamental e indispensable. Es en esta etapa donde surgen las consideraciones más delicadas: gestión de riesgos operativos, cumplimiento regulatorio trazabilidad documental, segregación patrimonial, gobernanza, límites fiduciarios y la correcta asignación de responsabilidades. La IA puede asistir en la generación de documentos, la revisión de contratos o la elaboración de formularios, pero no puede ni debe reemplazar la valoración fiduciaria, jurídica, prudencial y estratégica del profesional a cargo. 

 

En un contexto de avances tecnológicos acelerados, resulta esencial adoptar un enfoque reflexivo y propositivo, reconociendo que la IA facilita tareas sin sustituir los pilares fundamentales de la fiducia: la diligencia, la buena fe y, sobre todo, el principio de confianza. Un fideicomiso se configura como un instrumento diseñado a medida para cumplir una finalidad específica, demandando integridad en la información, el diseño operativo y la implementación funcional, con énfasis en la gestión integral de riesgos, el tratamiento contable adecuado y la integración informática precisa. 

 

Beneficios de la IA en la estructuración fiduciaria 

La integración de la IA reduce tiempos en etapas clave del proceso fiduciario —promoción, negociación, estructuración, formalización, administración y extinción—, enriqueciendo la calidad de los outputs sin alterar la esencia personalizada del fideicomiso. Entre los beneficios destacados se encuentran: 

 

  • Análisis de Datos Acelerado 
  • Innovación en Diseño de Estructuras  
  • Optimización en Documentos y Operaciones  
  • Gestión Avanzada de riesgos y compliance
  • Análisis de Datos Acelerado: La IA procesa datos normativos, contractuales y sectoriales con rapidez, facilitando la comparación de escenarios y la identificación de patrones en cadenas productivas complejas. Por ejemplo, en fideicomisos orientados a actividades productivas permite mapear fluctuaciones de mercado, variaciones en tasas de interés o diferenciales cambiarios, integrando datos de fuentes múltiples para un análisis preliminar. 
  • Innovación en Diseño de Estructuras: En proyectos innovadores, como fideicomisos para tokenización de activos —donde flujos futuros de exportación se representan en tokens digitales sobre blockchain—, la IA sugiere estructuras preliminares, mecanismos de aseguramiento y flujos operativos. Esto estimula la creatividad, considerando riesgos emergentes derivados de transformaciones tecnológicas o ambientales, que, en una investigación tradicional, tomaría tiempo su desarrollo. 
  • Optimización en Documentos y Operaciones: Mejora la elaboración de cláusulas contractuales, reglamentos y formularios, incorporando perspectivas de riesgos operativos, legales y reputacionales. En el tratamiento contable, la IA puede asistir en la parametrización inicial de cuentas de orden (por ejemplo, 880/980 para fideicomisos públicos en Bolivia, conforme al Manual de Cuentas ASFI), generando simulaciones de estados financieros independientes. Asimismo, se aprovecha el lenguaje LaTeX para análisis financieros en riesgos operativos, como el cálculo de volatilidad en inversiones facilitando la integración al sistema informático de la entidad fiduciaria. 
  • Gestión avanzada de riesgos y compliance: Ofrece análisis cruzados sobre vulnerabilidades inherentes a la administración fiduciaria, como riesgos de mercado (fluctuaciones en liquidez), legales (incumplimiento normativo), reputacionales (publicidad negativa), emergentes (cambios demográficos o tecnológicos) y operativos (fallas en procesos o tecnología). Permite simular impactos en materia de compliance, trazabilidad operativa y segregación patrimonial, optimizando diseños híbridos entre estructuras tradicionales y digitales. Todo ello bajo alineamiento estricto con el marco normativo aplicable en prevención de legitimación de ganancias ilícitas y financiamiento al terrorismo, así como con las obligaciones establecidas por la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), incluyendo debida diligencia, monitoreo transaccional, reportes regulatorios y controles reforzados conforme al riesgo inherente del modelo fiduciario a estructurar. 

 

Estos beneficios posicionan a la IA como un catalizador para la eficiencia, permitiendo enfocarse en la finalidad fiduciaria y la protección de intereses, sin recetas fijas, ya que el análisis depende del tamaño de la entidad, sus políticas internas y el nicho de mercado. 

 

Limitaciones y riesgos de la incorporación de IA en procesos de estructuración de fideicomisos  

A pesar de su potencial, la IA presenta limitaciones que demandan una mitigación proactiva, alineada con las buenas prácticas de Basilea I y II para la gestión integral de riesgos —identificación, medición, control y monitoreo— antes, durante y después de la estructuración. No existe una receta fija; el enfoque debe adaptarse al contexto fiduciario: 

 

  • Imprecisión en aspectos normativos: En la práctica profesional, la IA aún muestra debilidades significativas al citar con exactitud artículos, numerales y disposiciones regulatorias como leyes, decretos supremos reglamentos etc. Aunque la IA puede aproximarse, no reemplaza la lectura directa, interiorización, interpretación y contraste con los documentos oficiales para evitar sanciones o demandas. Mientras no exista una infraestructura legal estructurada —un repositorio normativo integral y actualizado del cual la IA pueda aprender con precisión— persistirá un margen de error que expone al estructurador a riesgos de incumplimiento, sanciones o controversias. Esta brecha convierte la normativa en un ámbito donde la intervención humana continúa siendo indispensable. 
  • Extracción de datos irrelevantes o inadecuados: Si las consultas no son refinadas, genera outputs que no corresponden al negocio fiduciario específico, lo que se resuelve mediante prompts profesionales, diversificación en el «pool» de herramientas y un «double check» exhaustivo de todos los outputs para validar precisión, relevancia y alineación con la normativa vigente. 
  • Riesgos de sobre confianza, privacidad y exposición operativa: La principal amenaza radica en delegar decisiones críticas, comprometiendo la responsabilidad fiduciaria y exponiendo a riesgos reputacionales o emergentes. Adicionalmente, las interacciones pueden revelar datos sensibles (cadenas productivas, estructuras contractuales), por lo que se recomienda entornos seguros, cuidar la información confidencial real y sopesar decisiones de controlar, cubrir o asumir riesgos, vinculando esto al gobierno corporativo.  

 

En ese sentido, mientras no exista una IA entrenada sobre infraestructura normativa y contractual propia, y con control total de datos, el uso de IA seguirá teniendo un vacío estructural en materia de confidencialidad y precisión normativa. Ese vacío no se elimina, se gestiona. 

La capacitación permanente en IA —incluyendo prompt engineering, análisis numéricos usando por ejemplo lenguaje LaTeX y manejo de herramientas especializadas— es esencial para mitigar estos riesgos, asegurando que la tecnología sirva como asistente y no como autoridad intelectual, preservando la diligencia y la buena fe. 

 

Perspectivas futuras: innovación en fideicomisos tokenizados y administración integral 

 

En el horizonte, la IA impulsará fideicomisos innovadores, basados en la tokenización, de todo tipo de bienes y procesos, donde el fideicomiso actúa como vehículo idóneo para segregar patrimonio y representar derechos en tokens digitales. En Bolivia, la normativa sobre criptoactivos y blockchain ha evolucionado de una prohibición (RD_BCB N°144/2020) a una habilitación progresiva, siendo clave la Resolución de Directorio N° 082/2024 del BCB (junio 2024) que levantó restricciones, permitiendo canales de pago para activos virtuales, buscando alinearse con recomendaciones de GAFILAT.  

 

Asimismo, bajo las normativas emergentes como la Circular ASFI 901/2025, que regulan activos digitales y blockchain, la IA facilitaría el diseño de contratos inteligentes, análisis de riesgos operativos y simulaciones contables, pero la esencia —confianza, personalización y operatividad funcional— dependerá siempre de la validación humana, considerando etapas fiduciarias adaptadas al tipo de negocio (administración de cartera, inversión o garantía). 

 

En los fideicomisos públicos en Bolivia, la IA no debe entenderse como un mecanismo de integración directa con sistemas estatales, sino como una herramienta estratégica para fortalecer la transparencia, la eficiencia operativa y la capacidad técnica de las estructuras fiduciarias. En este contexto, la IA puede convertirse en un catalizador para impulsar ajustes normativos alineados con la nueva visión gubernamental de “Bolivia para el Mundo y el Mundo en Bolivia”, permitiendo modernizar procesos, elevar estándares de gobernanza y proyectar modelos fiduciarios más competitivos y confiables en el ámbito internacional, sin comprometer la segregación patrimonial ni la autonomía técnica del patrimonio fideicomitido. 

 

La incorporación de la IA en la estructuración fiduciaria ofrece un camino transformador, equilibrando eficiencia con integridad, pero exige un enfoque propositivo que priorice la capacitación continua, la lectura de normativas oficiales y un «double check» riguroso. Preservando el core fiduciario, un instrumento a medida, basado en confianza y gestión integral de riesgos, los profesionales deben evolucionar diariamente, integrando herramientas como ChatGPT, Grok, Gemini, Copilot, Perplexity, Untlited Notebook, Claude, por mencionar algunos, para potenciar, no reemplazar, la expertise en un ecosistema económico financiero dinámico. De esta forma, se optimizan tiempos sin sacrificar la funcionalidad real ni la responsabilidad inherente a todo negocio fiduciario. 

 

 

 

 

Por Claudia Sejas Avendaño

Licenciada en Administración de Empresas con experiencia profesional de más de 17 años y especialista en Administración Fiduciaria.

La Recaudación Tributaria en México Respecto a Otros Países de América Latina y el Caribe 

Introducción 

 

La capacidad recaudatoria de un Estado determina su viabilidad para financiar servicios públicos esenciales, invertir en infraestructura y promover el desarrollo inclusivo. México, segunda economía de América Latina y miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) desde 1994, presenta una paradoja preocupante: a pesar de su desarrollo económico relativo, mantiene uno de los niveles más bajos de recaudación fiscal de la región. Este ensayo analiza comparativamente el desempeño tributario mexicano, identifica factores estructurales explicativos y propone estrategias para incrementar la eficiencia recaudatoria. 

 

  1. I. El Rezago Mexicano en Perspectiva Regional

 

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) (2023) y la OCDE (2025), México recauda aproximadamente 17.7% del Producto Interno Bruto (PIB) en ingresos tributarios, contrastando dramáticamente con el promedio regional de 21.3%. Esta brecha de casi cinco puntos porcentuales representa aproximadamente 130,000 millones de dólares anuales no captados. México se ubica en los últimos lugares de América Latina, solo por encima de Guatemala con 14.0%) y Paraguay con 14.5%, y muy lejos del promedio OCDE de 33.9%. 

 

Brasil lidera con 32.0% del PIB, seguido por Jamaica con 29.0%, Argentina con 27.8%, Uruguay con 27.4%, Costa Rica con 24.9% y El Salvador con 22.8%. Países con niveles de desarrollo similares o inferiores a México, como Colombia con 22.2%, Bolivia con 23.9% y Ecuador con 20.6%, recaudan más. Esta posición es paradójica considerando que México posee un PIB per cápita superior al promedio latinoamericano, un Índice de Desarrollo Humano de 0.758 y mayor industrialización. 

 

El análisis estructural revela desequilibrios críticos. En Impuesto Sobre la Renta (ISR), México recauda 44.6% del PIB, superior al promedio regional de 29.6%. Sin embargo, en Impuesto al Valor Agregado (IVA) recauda apenas 24.2%, debajo del promedio latinoamericano de 28.5% e inferior a Barbados con 44.9%, Chile con 41.6%, El Salvador con 39.6.% y República Dominicana con 34.5%. La eficiencia del IVA mexicano es de 40%, mientras el promedio regional alcanza 57% y Chile supera con 60%. Esto se explica por la tasa cero en alimentos y medicinas, exenciones amplias, tasa reducida fronteriza del 8%, e informalidad. En impuestos sobre propiedad, México capta solo 1.7% del PIB, donde el promedio es 3.8% (OCDE, 2023). 

  1. Causas Estructurales del Rezago Tributario

 

Economía informal masiva. La informalidad laboral del 55.4% en México representa el obstáculo más crítico (INEGI, 2023). A diferencia de países centroamericanos con alta informalidad, pero economías pequeñas, México tiene una economía grande donde la informalidad genera pérdidas masivas en términos absolutos. Chile con 28% y Uruguay con 28.5% han reducido significativamente la informalidad mediante formalización progresiva, simplificación administrativa y fiscalización efectiva. Brasil, con 39% de informalidad, recauda más gracias a un sistema de seguridad social más robusto y una administración tributaria efectiva. 

 

Diseño tributario deficiente. Los gastos fiscales representan 3.5% del PIB, pero su estructura es particularmente regresiva. La tasa cero del IVA en alimentos y medicinas, aunque busca proteger a la población vulnerable, beneficia desproporcionadamente a sectores de mayores ingresos que consumen mayor volumen y valor de estos bienes. Chile ofrece un contraste instructivo: aplica IVA general del 19% con mínimas excepciones y compensa a población vulnerable mediante transferencias directas dirigidas, diseño más eficiente recaudatoriamente y más progresivo distributivamente. El Régimen Simplificado de Confianza (RESICO), aunque busca formalización, reduce significativamente la carga fiscal sin garantizar transición efectiva al régimen general. 

 

Federalismo fiscal disfuncional. México presenta centralización los estados recaudan apenas el 15.5%. Los municipios dependen 80-95% de participaciones federales, careciendo de incentivos para fortalecer recaudación propia (CIDE, 2022). El impuesto predial genera recursos mínimos por catastros obsoletos, valuaciones desactualizadas y falta de voluntad política. Colombia, país unitario, ha implementado descentralización más efectiva con gobiernos subnacionales recaudando 21% del total. 

 

Legado petrolero. México desarrolló dependencia histórica de ingresos petroleros que representaban 30-40% de ingresos públicos hasta los años 2000, retrasando reformas fiscales y generando una «cultura de renta petrolera» (Esquivel, 2022). Actualmente Pemex representa una carga fiscal por endeudamiento y pérdidas operativas, mientras subsidios a gasolinas y electricidad cuestan 2-3% del PIB anualmente. Chile y Uruguay construyeron sistemas eficientes sin contar con recursos petroleros significativos. 

 

Debilidad institucional relativa. El Servicio de Administración Tributaria (SAT), aunque por encima del promedio regional, está por debajo de las administraciones más efectivas. El Servicio de Impuestos Internos (SII) de Chile y la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT) de Perú destacan por autonomía técnica, profesionalización extrema y estabilidad institucional. El SAT enfrenta mayor interferencia política, con cambios de dirección con cada administración sexenal, y un sistema de justicia fiscal más lento y litigioso (SAT, 2023). 

 

III. Lecciones Regionales y Propuestas para México 

 

Modelo chileno: eficiencia del IVA. Chile construyó el sistema de IVA más eficiente de América Latina mediante tasa única del 19% aplicada universalmente, con mínimas excepciones. Utiliza transferencias directas dirigidas en lugar de exenciones generalizadas. México podría implementar reforma gradual eliminando tasa cero en alimentos y medicinas, combinada con transferencias directas a los cuatro deciles de menores ingresos, incrementando recaudación en 3.5% del PIB sin afectar a población vulnerable. La implementación gradual en cinco años permitiría ajustes necesarios. 

 

Modelo uruguayo: pacto social y reforma integral. Uruguay logró en 2007 reforma tributaria integral mediante diálogo social amplio de dos años involucrando gobierno, empresarios, sindicatos, academia y sociedad civil. La reforma eliminó impuestos distorsionantes, creó el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) con estructura progresiva y vinculó explícitamente el incremento recaudatorio con mejoras específicas en servicios públicos (CEPAL, 2023). México requiere un «Gran Pacto FiscalNacional» trascendiendo el ciclo sexenal y construyendo consensos multipartidistas. La reforma del ISR debe incorporar mayor progresividad mediante nuevos tramos para ingresos superiores a cinco millones de pesos anuales, eliminación de deducciones regresivas y gravamen efectivo a ganancias de capital. 

 

Modelo brasileño: federalismo fiscal efectivo. Brasil ofrece lecciones sobre federalismo efectivo donde estados recaudan el Impuesto sobre la Circulación de Bienes y Servicios (ICMS) y municipios el Impuesto Sobre Servicios (ISS), generando corresponsabilidad fiscal real. México debe fortalecer la recaudación subnacional mediante tres estrategias: transferir potestades tributarias específicas a estados; implementar un Programa Nacional de Modernización Catastral utilizando tecnología satelital, drones y sistemas de información geográfica; y condicionar participaciones federales al esfuerzo recaudatorio propio. Estas medidas podrían incrementar la recaudación subnacional del 5% al 15% del total en diez años, generando aproximadamente 0.8% del PIB adicional. 

 

Modelo peruano: excelencia institucional. La Superintendencia de Aduanas Nacional y de Administración Tributaria (SUNAT) representa el estándar de excelencia regional basado en autonomía técnica y presupuestaria garantizada por ley, estabilidad de directivos mediante periodos fijos no coincidentes con ciclos políticos, profesionalización extrema del personal con salarios competitivos y meritocracia estricta, e innovación tecnológica continua. México debe reformar el marco legal del SAT garantizando autonomía: jefe del SAT con periodo fijo de 6-8 años no coincidente con sexenio, designado mediante proceso transparente con participación del Congreso; Consejo de Administración con participación ciudadana supervisando la gestión; y presupuesto garantizado como porcentaje mínimo de la recaudación. 

 

Modelo colombiano: formalización progresiva. Colombia ha implementado estrategias de formalización mediante regímenes simplificados que reducen gradualmente barreras. México debe mejorar RESICO incorporando mayor gradualidad: primer año solo requeriría registro y facturación electrónica sin pago de impuestos; años subsecuentes incrementarían progresivamente tasas (5%, 10%, 15%, 20%) hasta régimen general en el sexto año. Complementar con incentivos positivos: acceso preferencial a créditos bancarios y gubernamentales, seguridad social subsidiada durante primeros años, reducción drástica de trámites mediante ventanillas únicas digitales, y certificaciones de cumplimiento facilitando acceso a mercados formales. 

Conclusión 

 

México enfrenta un desafío fiscal significativo que limita su capacidad para financiar servicios públicos de calidad e invertir en infraestructura. Sin embargo, el análisis comparativo demuestra que no se trata de obstáculos insuperables. Países regionales con menores niveles de desarrollo han logrado recaudaciones superiores mediante reformas integrales, pactos sociales amplios y fortalecimiento institucional sostenido. La estrategia propuesta no se basa en crear nuevos impuestos sino en ampliar la base tributaria mediante formalización, reducir la evasión mediante tecnología, eliminar tratamientos preferenciales injustificados y fortalecer capacidad institucional. El éxito requiere tres condiciones fundamentales: voluntad política sostenida trascendiendo el ciclo sexenal; pacto social amplio vinculando el esfuerzo fiscal con mejoras tangibles en servicios públicos; y fortalecimiento institucional garantizando autonomía y profesionalización del SAT. La experiencia latinoamericana demuestra que es posible construir sistemas tributarios más eficientes, equitativos y legítimos. México tiene el potencial para lograrlo. 

 

 

 

Juan Manuel Altamirano 

Director de Ingeniería Fiduciaria 

Fideicomisos con doble blindaje: cómo las entidades fiduciarias protegen tu patrimonio y fortalecen la prevención PLD/FT 

Por Alexis Muñiz Flores 

 

Una figura patrimonial que también protege al sistema financiero 

 

Las entidades fiduciarias han dejado de ser un instrumento exclusivo para organizar y administrar patrimonio. En la actualidad, su función se ha ampliado hacia un rol más sofisticado: actuar como un mecanismo de protección financiera y de prevención frente al lavado de dinero. Su capacidad para controlar flujos, documentar decisiones y establecer límites funcionales convierte al fideicomiso en una herramienta doblemente útil: gestiona patrimonio y reduce riesgos. 

 

Los estándares internacionales —particularmente los establecidos en las Recomendaciones del GAFI— proporcionan el marco que guía a los sistemas financieros para identificar y mitigar riesgos de lavado de dinero con un enfoque basado en riesgo, fortaleciendo la supervisión y los mecanismos de información.  

 

Además, el entendimiento de las tres etapas del lavado de dinero (colocación, estratificación e integración) es indispensable para valorar cómo la estructura fiduciaria puede ayudar a frenar o bloquear cada una de ellas.  

 

Desarrollo — El fideicomiso como arquitectura de control y transparencia 

1. Gestión patrimonial con estructura, orden y trazabilidad 

 

Una entidad fiduciaria administra activos siguiendo instrucciones claras y documentadas. Esto aporta disciplina financiera, reduce conflictos, separa patrimonios y permite un control más ordenado sobre inversiones, propiedades, flujos y distribución de recursos. El valor real está en que los movimientos quedan justificados y trazables, lo que a su vez facilita revisiones y auditorías. 

 

La responsabilidad profesional de estas entidades consiste en ejecutar el contrato fiduciario con diligencia, sin sustituir la asesoría legal o fiscal del cliente. Esto implica operar bajo marcos normativos y contractuales, con estándares de transparencia y controles internos que fortalecen la seguridad jurídica del patrimonio administrado.  

 

2. PLD/FT: un enfoque basado en riesgo dentro de la figura fiduciaria 

La prevención de lavado de dinero en estructuras fiduciarias no depende solo de controles aislados, sino de una metodología de riesgo que permita identificar clientes, beneficiarios, actividades y movimientos que representen posibles amenazas. 

 

Las guías del Comité de Basilea subrayan elementos como: 

 

  • Una adecuada gobernanza 
  • La identificación del beneficiario final 
  • Sistemas de monitoreo efectivos 
  • La capacidad para reportar operaciones inusuales 

 

Estos componentes son esenciales para cualquier entidad que administre recursos y desee mantener un programa sólido de cumplimiento.  

En México, la CNBV también impulsa metodologías de evaluación de riesgo que ayudan a los sujetos obligados a estructurar controles alineados con la naturaleza de sus operaciones.  

 

3. Las tres etapas del lavado de dinero y cómo el fideicomiso las puede mitigar 

 

Las etapas del lavado de dinero son ampliamente reconocidas a nivel internacional: 

 

Etapa 1: Colocación — impedir la entrada de recursos de origen dudoso 

En esta fase el delincuente intenta ingresar dinero ilícito al sistema financiero. La fiduciaria ayuda a bloquearlo desde el inicio mediante: 

  • Identificación y verificación del cliente 
  • Revisión del origen de recursos 
  • Análisis de coherencia entre patrimonio, actividad económica y valor de los bienes aportados 

 

Etapa 2: Estratificación — evitar que el dinero se “pierda” entre movimientos complejos 

 

La estratificación implica mover fondos varias veces para ocultar su origen. 
El fideicomiso mitiga esta fase al establecer límites operativos, definir quién puede ordenar movimientos, exigir justificación económica, y monitorear patrones inusuales. 

 

Etapa 3: Integración — impedir que los fondos salgan como si fueran legítimos 

 

En esta fase los recursos regresan al sistema como ganancias “aparentemente” legales. 
Los fideicomisos reducen este riesgo porque la distribución de recursos debe obedecer al contrato, seguir reglas predefinidas y estar alineada con rendimientos reales o decisiones documentadas dentro del propósito del vehículo.  

 

4. Evidencia, registros y monitoreo: la importancia del rastro documental 

 

La trazabilidad no es solo “requisito burocrático”. Es la herramienta que permite demostrar coherencia entre lo que entra, se mueve y sale del fideicomiso. Un expediente actualizado, un monitoreo continuo y la integración sistemática de información fortalecen la defensa institucional en auditorías y revisiones. 

La capacidad de reconstruir la historia del patrimonio administrado protege contra sanciones y demuestra el cumplimiento de estándares nacionales e internacionales. 

 

Conclusión — Hacia una administración patrimonial más segura y estratégica 

 

El uso de entidades fiduciarias aporta mucho más que orden administrativo: 

 

  • Añadir controles naturales que reducen la posibilidad de abuso 
  • Fortalecer la capacidad de detención temprana de riesgos 
  • Contribuir a la estabilidad del sistema financiero 

 

Cuando se integran de manera correcta, las fiduciarias funcionan como una doble defensa: gestionan eficientemente el patrimonio y, simultáneamente, ayudan a prevenir que recursos ilícitos se cuelen en la economía formal. 

 

Recomendaciones clave: 

  1. Implementar una metodología de riesgo basada en el tipo de operación fiduciaria. 
  2. Fortalecer la identificación y verificación de beneficiarios finales. 
  3. Asegurar que los movimientos dentro del fideicomiso se alineen siempre con su propósito. 
  4. Mantener documentación clara, actualizada y verificable. 
  5. Capacitar continuamente al personal y realizar auditorías independientes. 

 

Con estos elementos, el fideicomiso se convierte en una herramienta moderna: flexible para administrar patrimonio, pero sólida para blindarlo ante riesgos financieros. 

 

 

 

Alexis Muñiz Flores

Oficial de Cumplimiento 

El Fideicomiso de Cesión de derecho de Cobro como estructura de garantía y vehículo legal de Titularización 

Por Ismael Vélez

INTRODUCCIÓN 

 

En la existencia de relaciones jurídicas emergen derechos y obligaciones entre las partes. Uno de los derechos que pueden generarse es el denominado derecho de cobro.  Es así como el tratadista y jurista Arturo Alessandri, en su obra TEORÍA DE LAS OBLIGACIONES señala al derecho de cobro “como una parte del vínculo jurídico que crea una relación entre dos personas; una denominada el acreedor, que tiene la facultad de exigir que la otra persona denominada el deudor cumpla con una obligación de dar hacer o no hacer algo”.  A está facultado de exigir Alessandri lo denomina un derecho personal.  En este derecho personal convergen quien exige el cumplimiento de una obligación, quien deba cumplirla y el objeto de ese cumplimento. Estos derechos personales, son objeto de una cesión mediante un acuerdo de voluntades cuyo objeto es transferir la titularidad de los derechos de crédito por parte de un titular u original acreedor que es el cedente a un cesionario que se transformará en un nuevo titular o acreedor. Al ejecutarse la cesión se subroga el crédito, y con este si existieren accesorios al mismo, confirmando de esta manera el principio jurídico de que “lo accesorio sigue la suerte de lo principal”.  

 

La posibilidad de negociación y de transferencia de este derecho personal, que hoy lo denominamos activo financiero permite generar dos condiciones en un negocio. Por un lado ese derecho de cobro, propio e inherente del futuro cedente, puede ayudar a establecer  una garantía de pago a un tercero, esto es garantizar que el activo financiero servirá para avalar una obligación, o en su defecto proseguir con una meta mayor de dicho activo como es la posibilidad de titularizar ese activo, que simplemente es la capacidad de que un activo que va a generar flujo en el tiempo pueda logar ser negociado con antelación, esto es convertir a estos activos que suelen ser de baja rotación en activos líquidos negociables.  

 

Estos pasos que emergen desde el nacimiento de una obligación, sea de dar, hacer o no hacer algo, que posteriormente se apertura en una cesión de derechos terminan constituyéndose en garantías respecto a operaciones crediticias o en su defecto en activos negociables a futuro. Como vemos el ciclo de la obligación puede tener mayor desarrollo y desenvolvimiento en el transcurso del tiempo. 

 

Pero lo que es importante en este punto, es lograr un aislamiento o encapsulamiento de dichos derechos de cobro y dicha figura puede lograrse ya sea trasladando dichos derechos de cobro hacia un tercero, que no tenga relación con el acreedor original mediante lo que se denomina el vehículo legal especial, (SPV siglas en ingles) que deberá ser un patrimonio que pudiera ser un Sociedad mercantil o mediante la creación de un fideicomiso. La figura fiduciaria es aquí en donde aporta sus condiciones y características que le permiten con mucha holgura y capacidad el poder ser el vehículo legal más idóneo para lograr los objetivos que se busquen, sean de garantía respecto a créditos o como una posibilidad de generar o adelantar flujos futuros contenidos en obligaciones demostrables. 

 

EL FIDEICOMISO COMO ESTRUCTURA DE GARANTÍA 

 

Al crearse un vehículo especial que pudiera ser un fideicomiso y que para efectos prácticos es una gran opción, el fideicomiso de flujo de cobro como garantía se le define como un contrato fiduciario por el cual el tenedor original de esos activos transfiere a una sociedad fiduciaria (el fiduciario) la titularidad de los derechos de cobro que potencialmente podría generase a futuro, ya serán cuentas por cobrar, rentas de arrendamiento, flujos de venta, peajes, etc. 

 

El objetivo esencial de este aporte o transferencia es que el fiduciario proceda a administrar y a custodiar los potenciales flujos a generase y aplique al pago de una obligación existente o podría darse el caso de algunas deudas existentes. En el primero caso no hay mucho inconveniente, pero si hubiere más de un beneficiario de dichos flujos es importante establecer la prelación existente a dichos pagos. A este tema se le denomina prelación de pagos y pueden establecerse distintas instrucciones de pago a lo que los beneficiarios finales del mismo serán los propios beneficiarios. 

     

Esta cesión suele tener algunas condiciones. La cesión del crédito se lo hace de manera irrevocable, pero hay que tomar en cuenta si esos créditos cedidos mantienen o tienen garantías reales, sean estos prendas o hipotecas, dado que es muy distinto la cesión de un crédito quirografario, o sea sobre firmas, que un crédito con garantía real.  El axioma legal de que “lo accesorio sigue la suerte de lo principal” se aplica y la cesión requiere solemnidades sustanciales si se trata de un crédito hipotecario o automotriz. 

 

La responsabilidad del patrimonio autónomo al tener aislados dichos recursos es cumplir las instrucciones previamente definidas y siempre es importante recalcar su calidad de patrimonio inembargable por terceros acreedores lo que es una fortaleza sustancial. 

 

Este aislamiento o encapsulamiento genera una garantía especial al dar mayor seguridad al o los acreedores sin importar casos extremos como el riesgo de quiebra del deudor. Estas estructuras suelen construirse con garantías específicas que pueden incluir, por ejemplo, una sobrecolaterización de activos, y/o mecanismo de canje de créditos que puedan responder a los pasivos a cancelarse a través de este patrimonio autónomo, o a un subordinación crediticia, pero sobre todo existe la aceptación de que en el extremo de la situación se pueden presentar  la ejecución extrajudicial de garantías por las instrucciones establecidas, sin que sea necesario acudir a una vía legal para instrumentalizar la ejecución de garantías, como son los casos de prendas e hipotecas. 

 

La vida jurídica de este vehículo termina al cumplirse la condición pactada que resulta ser el pago total de la obligación. Cancelada la obligación y de existir recursos aún en el fideicomiso estos retornan automáticamente al fideicomitente. Las condiciones del fideicomiso, de ser irrevocable, de contener una condición resolutoria de cancelar obligaciones pendientes en formas y condiciones preestablecidas y de contar con un potencial mecanismo de  ejecución extrajudicial al momento de existir garantías,  lo tornan como una figura interesante no solo para acreedores sino también para deudores y por último el contrato constitutivo del fideicomiso establece reglas claras sobre la prelación de pagos, las condiciones de incumplimiento y la distribución de excedentes. 

 

  

 

EL FIDEICOMISO DE DERECHO DE COBRO COMO ESTRUCTURA DE TITULARIZACION 

 

De manera similar al Fideicomiso de Garantía de Flujos, el potencial Fideicomiso Titularizador  adquiere las mismas condiciones, pero se le debe añadir una principal que es el de convertirse en emisor de títulos valores con cargo al flujo de cobro que se encuentra como garantía del cumplimiento de mandatos y obligaciones determinadas en las instrucciones del vehículo fiduciario. En este caso el deudor (o un tercero garante), denominado fideicomitente, transfiere a una sociedad fiduciaria (el fiduciario) la titularidad de derechos de cobro, pero no para que proceda a cancelar obligaciones predeterminadas en plazo y tiempo, sino que para proceder a la emisión de títulos valores, con cargo a esa cartera existente.  

 

Este proceso se inicia con la cesión del derecho de cobro que generara flujos de caja predecibles que por lo general son cuentas por cobrar, facturas préstamos hipotecarios, de consumo, peajes regalías, etc., hacia el fideicomiso constituido para tal efecto. El fideicomiso cumple su propósito que es adquirir y administrar los activos cedidos y emitir los títulos. Esto limita el riesgo operacional y legal, enfocando todos los recursos en el repago de los inversores.  A más de lo señalado la homogeneidad de las características de la cartera, tanto en plazo, como en condición de calificación crediticia es importante ya que estos derechos se agrupan en lo que se denomina el “pool” de cartera permitiendo que la evaluación crediticia del mismo, sobre todo o en referencia a la mora, posibilidad de prepago o de adelanto de cuotas tengan un estudio estadístico que permitan una evaluación consistente que permitirá cotejar con los títulos valores a emitirse. Esta estadística es importante dado que será la fuente de repago tanto del principal como de los intereses de la emisión de títulos valores realizada por parte del Fideicomiso de Titularización. 

Puede esta figura constituir o crear garantías para tornar a los títulos más atractivos buscando una mejora en la calidad crediticia de la emisión, la misma que puede repercutir no solo en una calificación de crédito, que en algunas legislaciones es obligatorio dado que estamos frente a un mecanismo de oferta pública, sino también de paso en buscar obtener mejores condiciones para con el fideicomiso respecto al rendimiento de dichos títulos. Estos mecanismos podría ser una subordinación de tramos, que implica que dentro del fideicomiso los títulos se emiten y colocan en diferentes clases (tramos y series diferentes) y en donde un tramo puede tener una prioridad de pago sobre los demás. Esta figura puede otorgar un cupón o un rendimiento diferente a los tramos que no tienen esa peculiaridad de subordinación en el pago, por mejora de la calidad crediticia.  Pueden también estructurarse una reserva de efectivo, que podría ser constituida con parte de los flujos para poder cubrir potenciales desfases temporales o incumplimientos en el recaudo y de esta manera asegurar el repago puntual de los títulos emitidos.  

 

Todos estos conceptos conllevan a que la calificación crediticia de la emisión y sus posteriores revisiones por parte de las calificadoras de crédito conlleven modelos matemáticos (tales como tasas de mora, incumplimiento, prepago, etc.), respecto de la cartera cedida al fideicomiso y de esta manera se puede proyectar flujos de repago con mayor certeza al que tendría al originar como un negocio en marcha.  

 

Las Agencias calificadoras de crédito evalúan el riesgo de la cartera dentro del fideicomiso y no como un riesgo del originador. Una estructura solida de homologación en la generación de dicha cartera otorgará una mejor calificación crediticia que si el generador original de la cartera, el fideicomitente la lograría teniendo dicha cartera dentro de su balance. 

 

Como vemos el tener un fideicomiso en el que se contemple un patrimonio autónomo, una prelación de pagos, una estructura funcional clara   permitirá que los flujos cobrados puedan generar una mejor perspectiva que si dichos flujos se mantienen dentro del patrimonio original del cedente/fideicomitente. El Fideicomiso además permite una mitigación de riesgo el que   puede ser de bancarrota, al igual que un efecto de que buenos flujos no se mezclen con otros flujos para lograr satisfacer deudas contraídas.      

 

Puede estructurarse casos en que el originador se mantiene como agente de administración de la cartera dado que conoce mucho mejor y más a fondo las características y a los titulares deudores de la misma, sobre todo para el manejo de atrasos de pago y en algunos casos es remunerado por esta actividad.   

 

 

CONCLUSIONES 

 

La figura fiduciaria, del Fideicomiso de Flujo de Fondos, presenta dos condiciones importantes tanto en los ámbitos jurídicos como comerciales. Por un lado, el de la garantía que apoye al cumplimiento de las obligaciones y por otro lado al titularizarse o de que los activos cedidos al Fideicomiso sirvan para la generación de flujo dependiendo de sus condiciones.  

 

Es importante recalcar un aspecto   de toda actividad creditico que es el referente a la fuente de pago de una obligación.  El Fideicomiso per se no es la fuente de pago, pues la fuente de pago constituirá y seguirá siendo los flujos que provenga de los derechos de cobro cedidos.  Y esto es importante recalcarlo pues si una cartera adolece de estructura de generación dudosa, ya sea por una estructura débil de calificación crediticia o por no haber evaluado de manera correcta la capacidad de generación de flujos, esa responsabilidad de la gestión en la originación de dicha cartera no podrá ser mejorada per se, por el hecho de haberse colocado en un fideicomiso y haber procedido a su titularización.  En los casos señalados la responsabilidad fiduciaria será de medio y no de fin dado que la base sobre la cual descansa una emisión solo ha sido colocada en otro vehículo legal el mismo que no puede modificar los puntos débiles de la estructuración.   

 

Como vemos la versatilidad y flexibilidad de la figura fiduciaria nos permite mejorar las condiciones sustanciales de una cartera al poder aislarla de su tenedor original y ser colocada en un fideicomiso ya será para garantizar a obligaciones presentes y futuras, incluso estructurando prelaciones de pagos y el poder convertir a dicha cartera en la fuente de emisión de títulos valor que van a repercutir de manera positiva a futuro.  

 

 

 

 

 

 

Ismael Vélez

Abogado con más de 24 años de experiencia en Mercado de Valores, estructuraciones financieras, esquemas fiduciarios y Finanzas Internacionales.