El costo invisible de no listarse  

Para una SOFOM con $800 millones de deuda, cada punto porcentual de tasa equivale a $8 millones al año. Sin embargo, listarse como SAPIB puede mejorar las condiciones de fondeo.

 

Pedro Martínez Brito 


 

En la discusión sobre el acceso al mercado de valores, la atención suele concentrarse en el monto que una empresa podría obtener en su colocación inicial. Para una SOFOM mediana, esa es una lectura incompleta. La literatura académica reciente sugiere que, además de los posibles recursos obtenidos en una colocación, conviene estudiar si la transparencia y la institucionalización asociadas con el acceso al mercado pueden mejorar las condiciones de la deuda en los años posteriores. 

 

Tres estudios publicados entre 2018 y 2026, con evidencia de China y Estados Unidos, documentan reducciones en distintas medidas del costo del crédito después de una salida a bolsa. Un estudio publicado por Jin Lv, Chenghui Ye, Faxing Tang y Qing Chen reporta una reducción promedio de 16.2% en su medida del costo de la deuda de empresas que realizaron una oferta pública inicial. Si bien fue realizado en un mercado y bajo condiciones distintas a las mexicanas, sus resultados sugieren que la transparencia, la revelación de información y la institucionalización asociadas al acceso al mercado pueden traducirse en menores costos de financiamiento. Otros trabajos encuentran efectos más pronunciados en empresas con mayor asimetría de información (Suleiman, 2024) y reducciones cercanas a 24% en los diferenciales de crédito de ciertos segmentos (Zhang y Su, 2018). Ninguno de esos porcentajes debe trasladarse directamente a la tasa total de una SOFOM mexicana. Aun así, para una institución con $800 millones de deuda, cada punto porcentual de reducción efectiva en su tasa promedio equivaldría, bajo un saldo constante, a $8 millones de pesos al año. 

 

Un cambio de enfoque: del monto colocado al costo de fondeo. 

 

En una SOFOM, el costo de fondeo es la principal variable de la cuenta de resultados después de la calidad de la cartera. El margen financiero depende de la diferencia entre la tasa activa que la institución puede cobrar en su mercado y la tasa pasiva que paga a sus acreedores. Mientras la tasa activa está acotada por la competencia y por la capacidad de pago de los acreditados, la tasa pasiva depende, en buena medida, de cómo perciben los acreedores el riesgo de la institución. 

 

Esa percepción de riesgo no se construye únicamente con indicadores financieros. Se construye con información: su calidad, su oportunidad, su verificabilidad y la existencia de terceros que la supervisan. Es precisamente ahí donde el mercado de valores puede modificar la ecuación. Al convertirse en emisora, una empresa se obliga a revelar información periódica, a someterse a estándares de gobierno corporativo y a exponerse al escrutinio de inversionistas, analistas y autoridades. Ese proceso tiene un costo, pero también puede contribuir a mejorar sus condiciones de deuda.

 

Lo que documenta la evidencia académica 

Estudio 1.  

 

Lv, Ye, Tang y Chen (2026): una reducción de 16.2% en el costo de la deuda 

 

En el artículo «Do Initial Public Offerings Reduce the Cost of Debt? Evidence from China», publicado en el Asia Pacific Journal of Innovation and Entrepreneurship (2026), Jin Lv, Chenghui Ye, Faxing Tang y Qing Chen, de la Jiangxi University of Finance and Economics, analizan 5,770 observaciones empresa-año de pequeñas y medianas empresas chinas, tanto listadas como no listadas. Para aislar el efecto causal de la salida a bolsa, los autores utilizan una variable instrumental basada en la tasa de aprobación de IPOs a lo largo del tiempo, un factor ajeno a las decisiones de la administración. 

 

 

Los autores reportan una reducción promedio de 16.2162% en su medida del costo de la deuda tras la IPO. Ese porcentaje no debe interpretarse, sin verificar la definición de la variable del estudio, como una reducción equivalente del spread, de la tasa contractual total o del interés pagado por una SOFOM mexicana. Los autores interpretan el resultado a la luz de la teoría de agencia: la asimetría de información y los conflictos de agencia pueden encarecer la deuda, mientras que la salida a bolsa podría atenuarlos a través de cuatro canales: 

 

  • Menor asimetría de información: el acreedor deja de depender exclusivamente de la información que el deudor decide entregarle. 
  • Mayor transparencia: la revelación periódica, auditada y pública reduce la incertidumbre sobre la situación financiera. 
  • Menor percepción de riesgo: la supervisión externa y la disciplina del mercado disminuyen la prima que el acreedor exige. 
  • Mejor acceso al financiamiento: la empresa amplía su base de acreedores potenciales y relaja sus restricciones financieras. 

 

El estudio también documenta que las empresas que salen a bolsa incrementan su número de empleados, su inversión en investigación y desarrollo y la proporción de personal con formación universitaria o de posgrado, resultados que los autores relacionan con el alivio de las restricciones financieras y el crecimiento. 

 

Estudio 2.  

 

Suleiman (2024): el efecto es mayor donde la información es más escasa 

 

En «The Cost of Debt Around the IPO», publicado en Managerial Finance (2024), David Suleiman, de Franklin University Switzerland, construye una base de datos de créditos recopilada manualmente a partir de los estados financieros de empresas estadounidenses al momento de su salida a bolsa. Su análisis trata la IPO como un evento de revelación de información que altera la relación entre deudores y acreedores. 

 

El hallazgo principal es que las empresas experimentan reducciones significativas en sus costos de endeudamiento después de la IPO, y que esas reducciones son mayores en las empresas con más asimetría de información antes de salir al mercado: empresas pequeñas, empresas con EBITDA negativo, empresas con alta inversión en investigación y desarrollo y, de forma particularmente relevante para el sector, empresas con una sola relación crediticia. El autor identifica tres mecanismos: la salida a bolsa reduce la incertidumbre sobre el deudor, debilita el poder de negociación del acreedor incumbente y mejora el acceso al crédito al abrir la puerta a nuevos financiadores. 

 

Este último punto merece atención. Una SOFOM que depende de uno o dos bancos negocia desde una posición estructuralmente débil: su acreedor conoce mejor que nadie su información y sabe que las alternativas de la institución son limitadas. La evidencia de Suleiman sugiere que una parte del sobrecosto de la deuda no es una prima por riesgo, sino una renta derivada del poder de negociación del acreedor. 

 

Estudio 3.  

 

Zhang y Su: reducciones cercanas a 24% en los diferenciales de crédito 

 

En «Why Don’t Issuers Get Upset About IPO Underpricing: Evidence from the Loan Market», Xiaoyu Zhang y Xunhua Su, de la Norwegian School of Economics, abordan una pregunta clásica de las finanzas corporativas: por qué las empresas aceptan colocar sus acciones a un precio inferior al que el mercado termina pagando. Su respuesta se encuentra fuera del mercado accionario, en el mercado de crédito. Las empresas con una subvaloración de su IPO superior a la mediana observan una reducción promedio en su diferencial de crédito (spread) de aproximadamente 24% respecto del nivel previo a la salida a bolsa, cerca del doble de la reducción observada en las empresas por debajo de la mediana. Para la muestra analizada, ese ahorro adicional equivale a cerca de 800 millones de dólares anuales. 

 

El concepto relevante es el spread: la sobretasa que el acreedor cobra por encima de la tasa de referencia para compensar el riesgo específico del deudor. Una empresa no controla la tasa de referencia, pero sí puede influir en su spread. Reducirlo de forma permanente mejora el margen financiero en cada renovación, en cada nueva línea y en cada año de operación. Por ello, los autores concluyen que la subvaloración de la acción en la colocación puede entenderse como una inversión que se recupera, con creces, a través de un menor costo del crédito en el largo plazo. 

 

 

La estructura de fondeo de la SOFOM mediana 

 

Históricamente, el crecimiento de las SOFOMES mexicanas se ha financiado con una combinación de fuentes que comparten un rasgo común: son relaciones bilaterales, negociadas caso por caso y basadas en información privada. Entre ellas destacan: 

 

  • Líneas de crédito de la banca comercial y de desarrollo. 
  • Fondos de deuda privada. 
  • Deuda subordinada. 
  • Family offices. 
  • Amigos y familiares. 
  • Inversionistas privados. 

 

Este modelo es funcional en las primeras etapas. Sin embargo, presenta precisamente las condiciones que, según la evidencia citada, encarecen la deuda: alta asimetría de información, concentración en pocos acreedores y un poder de negociación inclinado hacia el financiador. Cada acreedor realiza su propio análisis, exige su propia información y cobra su propia prima por la incertidumbre que no puede resolver. 

 

El punto de inflexión es de escala. Los costos de institucionalización —auditoría, revelación, gobierno corporativo, cumplimiento— tienen un componente relativamente fijo, mientras que el beneficio de una menor tasa, si llegara a materializarse, sería proporcional al tamaño del pasivo. Con un saldo constante de $800 millones de pasivos financieros, cada punto porcentual de reducción efectiva en la tasa promedio de fondeo representaría $8 millones de pesos anuales antes de considerar los costos de implementación. Es una sensibilidad útil para un consejo de administración, no una estimación del ahorro que produciría el acceso al mercado. 

 

Ejercicios numéricos: el valor potencial de una menor tasa de fondeo. 

 

Los siguientes ejercicios son ilustrativos e independientes del porcentaje reportado por Lv, Ye, Tang y Chen. Suponen reducciones hipotéticas de la tasa promedio de financiamiento, un saldo de deuda constante durante cinco años, sin crecimiento de cartera, sin efectos fiscales y sin descontar los flujos a valor presente. Su propósito es dimensionar el orden de magnitud de un posible ahorro, no estimar el efecto de acceder al mercado para una institución en particular. Todas las cifras se expresan en millones de pesos. 

 

Caso 1.  

 

SOFOM con $800 millones de deuda y costo financiero promedio de 16% 

 

Con un saldo de $800 millones y una tasa promedio de 16%, el costo financiero anual de la institución es de $128 millones ($800 × 16%). La tabla muestra, a modo de sensibilidad y no como una predicción basada en los estudios citados, el efecto de reducir esa tasa en uno, dos y tres puntos porcentuales. 

 

 

En este ejercicio hipotético, una reducción de tres puntos porcentuales equivale a disminuir el costo financiero anual en 18.75% ($24 ÷ $128) y a liberar $120 millones en cinco años, una cifra comparable al costo financiero de casi un año completo de operación. El ejemplo no establece que esa reducción sea alcanzable por una SOFOM específica. 

 

Caso 2.  

 

El efecto escala y el potencial de crecimiento: $1,500 y $3,000 millones de deuda 

 

El acceso al mercado público también puede ampliar las alternativas de fondeo y facilitar, si la demanda de crédito y la capacidad de gestión de riesgos lo permiten, el crecimiento de la cartera y de la deuda. Los saldos de $1,500 y $3,000 millones ilustran distintas escalas posibles, no una proyección de crecimiento causada por el listado. Manteniendo la tasa promedio de 16%, el costo financiero anual asciende a $240 millones para una institución con $1,500 millones de deuda y a $480 millones para una con $3,000 millones. La siguiente tabla compara escenarios hipotéticos de reducción de uno, dos y tres puntos porcentuales de la tasa promedio, sin atribuir esas reducciones a los estudios citados. 

 

 

La lectura de esta sensibilidad es que, bajo sus supuestos, el ahorro crece de forma lineal con el pasivo. Una reducción efectiva de un punto porcentual equivaldría a $8 millones anuales para una institución con $800 millones de deuda, $15 millones para una con $1,500 millones y $30 millones para una con $3,000 millones. Estas cifras muestran la relevancia de evaluar el costo de fondeo junto con los costos de acceso e institucionalización; no predicen que la salida al mercado produzca una reducción determinada. 

 

De negociar 25 puntos base a evaluar toda la estructura de fondeo 

 

Las SOFOMES suelen dedicar años a negociar 25 o 50 puntos base con un banco. Es un esfuerzo legítimo y necesario, pero de alcance limitado: se negocia línea por línea, con un acreedor a la vez, y desde una posición en la que el financiador conserva la ventaja informativa. Sobre $800 millones, 25 puntos base representan $2 millones anuales. 

 

La pregunta estratégica es qué cambios permitirían mejorar el costo promedio de toda la estructura de fondeo, y cómo se compararían sus beneficios potenciales con los costos de implementarlos. La diferencia no es solo de magnitud, sino de naturaleza. Una negociación bilateral mejora un contrato; un cambio en el perfil informativo de la institución puede mejorar la base sobre la cual negocia diversos contratos. La evidencia de Suleiman sugiere que la salida a bolsa puede reducir el poder de negociación de un acreedor incumbente, aunque el efecto concreto sobre el pasivo de una SOFOM mexicana requiere un análisis propio. 

 

De ahí se desprende una conclusión central de este análisis: el mercado de valores no es únicamente una fuente de recursos. También puede ser una herramienta para disminuir el costo de la deuda. El posible beneficio no se agota en la colocación: puede manifestarse en renovaciones de crédito y nuevas líneas, sujeto a las condiciones particulares de cada institución. 

 

Transparencia, gobierno corporativo e institucionalización: atributos con valor económico.

 

Con frecuencia, la transparencia, el gobierno corporativo y la institucionalización se presentan como obligaciones regulatorias o como buenas prácticas deseables. Los estudios citados invitan a plantearlos también como atributos con posibles efectos económicos, cuya magnitud para una SOFOM mexicana debe evaluarse caso por caso. 

 

  • La transparencia puede tener valor económico. Cuando la información es pública, periódica y auditada, el acreedor cuenta con mejores elementos para evaluar la incertidumbre. Lv, Ye, Tang y Chen relacionan su hallazgo sobre el costo de la deuda con una menor asimetría de información, sin que su porcentaje pueda trasladarse directamente a la tasa de una SOFOM mexicana. 
  • El gobierno corporativo tiene valor económico. Consejeros independientes, comités de auditoría y prácticas societarias reducen los conflictos de agencia que, de acuerdo con la teoría de agencia en la que se apoya ese mismo estudio, encarecen la deuda. 
  • La institucionalización tiene valor económico. Una institución con procesos, controles y revelación estandarizados puede ser evaluada por más financiadores a menor costo, lo que amplía su base de acreedores y, como documenta Suleiman, reduce el poder de negociación de cada uno de ellos. 

 

Para un consejo de administración, este cambio de perspectiva es relevante: la inversión en institucionalización puede evaluarse como un proyecto económico, comparando sus costos con los beneficios potenciales que efectivamente se identifiquen en las condiciones de fondeo de la institución. 

 

Conclusión: del objetivo reservado a la alternativa real 

 

Para una SOFOM con más de $800 millones de deuda, la decisión de no evaluar el acceso al mercado de valores rara vez se registra como tal. No aparece en el acta de un consejo ni en el presupuesto anual. Sin embargo, la escala de su pasivo hace que incluso cambios modestos en la tasa promedio de fondeo puedan representar millones de pesos al año: bajo los supuestos ilustrativos de este artículo, cada punto porcentual sobre $800 millones equivale a $8 millones anuales. Esa sensibilidad justifica estudiar la alternativa, pero no permite anticipar cuánto ahorrará una institución concreta ni atribuirle los porcentajes observados en otros mercados.¹

 

Con esas salvedades, la consistencia de la evidencia es notable. Tres trabajos, con metodologías, periodos y mercados diferentes, coinciden en la dirección del efecto y describen mecanismos complementarios: menor asimetría de información, mayor transparencia y visibilidad, menor poder de negociación del acreedor y mejor acceso al financiamiento. Lv, Ye, Tang y Chen y Suleiman coinciden, además, en que el beneficio es relevante para empresas pequeñas y medianas con opacidad informativa y pocas relaciones crediticias, un perfil que describe con precisión a buena parte de las SOFOMES medianas. 

 

Desde la reforma a la Ley del Mercado de Valores y la creación de mecanismos simplificados de acceso al mercado, TMSourcing ha recomendado a sus clientes evaluar seriamente esta ruta como una herramienta de crecimiento, institucionalización y optimización financiera. Los mecanismos simplificados reducen la distancia entre la empresa mediana y el mercado: hacen posible que una institución con un modelo de negocio sólido inicie su proceso de institucionalización con requisitos proporcionales a su tamaño y que capture, desde etapas tempranas, los beneficios que la evidencia asocia con la transparencia y la revelación de información. 

 

Creemos que el acceso al mercado de valores debe dejar de ser considerado un objetivo reservado para las grandes corporaciones mexicanas y convertirse en una alternativa real para las empresas medianas con modelos de negocio sólidos. En el caso de las SOFOMES, esta convicción tiene un fundamento particularmente claro: su producto es el crédito, su principal insumo es el fondeo y su rentabilidad depende directamente del diferencial entre ambos. Por ello, vale la pena evaluar si la transparencia, el gobierno corporativo y la apertura al escrutinio del mercado pueden mejorar sus condiciones de financiamiento, una vez considerados los costos de implementación y las características de su deuda. La pregunta para accionistas, directores generales y consejos de administración no es si el mercado de valores garantiza ahorros, sino si han analizado con suficiente rigor lo que podría aportar a su institución. 

 

TMSourcing no sólo promueve esta visión entre sus clientes. Como muestra de convicción en este modelo, la firma trabaja para convertirse en la primera emisora de capital bajo el régimen simplificado, así como una SAPIB simplificada pionera en el mercado mexicano, demostrando así que la institucionalización, la transparencia y el acceso al mercado pueden generar valor incluso antes de levantar un solo peso de capital. Es, en esencia, la misma tesis que sostiene este documento: el valor del mercado de valores no comienza el día de la colocación, sino el día en que una empresa decide operar con los estándares que el mercado exige. 

 

Fuentes y referencias académicas 

 

  1. Lv, J., Ye, C., Tang, F. y Chen, Q. (2026). «Do Initial Public Offerings Reduce the Cost of Debt? Evidence from China». Asia Pacific Journal of Innovation and Entrepreneurship, 20(3), 217–235. Emerald Publishing. DOI: 10.1108/APJIE-10-2024-0211. 
  2. Suleiman, D. (2024). «The Cost of Debt Around the IPO». Managerial Finance, 50(12), 2031–2046. Emerald Publishing. DOI: 10.1108/MF-01-2022-0046. 
  3. Zhang, X. y Su, X. (2018). «Why Don’t Issuers Get Upset About IPO Underpricing: Evidence from the Loan Market». Documento de trabajo, Norwegian School of Economics; presentado en la reunión anual de la American Finance Association (2019). Versión posterior publicada como: Su, X., Zhang, D. y Zhang, X. (2025). «Loan Market Benefits of (High) IPO Underpricing». Journal of Financial Intermediation, 61, 101132. DOI: 10.1016/j.jfi.2024.101132.

 

El fondeo de las SOFOMES entra en etapa de madurez 

La profesionalización del sector impulsa la adopción de estructuras financieras más sólidas, transparentes y alineadas con las mejores prácticas del mercado. 

 

Pedro Martínez Brito 


 

En los últimos años, las SOFOMES se han consolidado como uno de los pilares más relevantes del financiamiento productivo en México. Han logrado atender segmentos de mercado que tradicionalmente enfrentan dificultades para acceder al crédito bancario, impulsando el crecimiento de miles de empresas y personas. Sin embargo, el propio éxito y crecimiento del sector exige hoy una evolución en sus modelos de gobierno corporativo, cumplimiento y, especialmente, en sus fuentes de fondeo.

 

Durante la Convención Nacional de ASOFOM 2026, las autoridades financieras enviaron un mensaje claro: el fortalecimiento del sector no necesariamente depende de nuevas leyes o de una mayor carga regulatoria, sino de una profesionalización más profunda impulsada desde la propia industria. La visión es construir un ecosistema más sólido, con mejores prácticas de gobierno corporativo, procesos de control más robustos y una cultura de cumplimiento que genere mayor confianza entre inversionistas e instituciones financieras. 

 

 

Uno de los temas que más atención ha generado es la forma en que algunas SOFOMES han financiado históricamente su crecimiento. Durante años, los recursos provenientes de inversionistas cercanos, familiares, conocidos o redes de contactos fueron una alternativa natural para impulsar el desarrollo de muchos intermediarios financieros no bancarios. Sin embargo, conforme el sector crece y adquiere mayor relevancia sistémica, resulta indispensable transitar hacia esquemas de financiamiento más institucionales, transparentes y sostenibles. 

 

La discusión ya no se centra únicamente en el origen de los recursos, sino en la naturaleza jurídica y económica del financiamiento. Cuando los recursos se aportan como capital, las fuentes cercanas —incluyendo esquemas de Friends and Family— pueden ser viables, siempre que quienes participen tengan plena claridad de que asumen el riesgo propio del negocio, que su retorno depende del desempeño de la SOFOM y que la operación se estructure con estricto cuidado de las disposiciones aplicables de la Ley del Mercado de Valores en materia de ofertas privadas. Distinto es el caso del financiamiento vía deuda: cuando la SOFOM, directa o indirectamente, se obliga a devolver el capital recibido y, en su caso, intereses, rendimientos u otros accesorios, dicha estructura puede ubicarse en un terreno regulatorio sensible y llegar a considerarse, según sus características, como captación irregular. Por ello, la organización y formalización del sector debe avanzar con especial prudencia, asegurando que sus mecanismos de fondeo no caigan en ese supuesto y que la transición hacia estructuras de capital y deuda más institucionales pueda sostener organizaciones cada vez más grandes, con mayores exigencias regulatorias y acceso a fuentes de financiamiento de largo plazo. 

 

En este contexto, resulta particularmente relevante que las autoridades hayan reiterado su disposición para impulsar mecanismos que acerquen a las SOFOMES a los mercados financieros formales, incluyendo vehículos simplificados para la emisión de deuda, bursatilizaciones y nuevas alternativas de capitalización diseñadas específicamente para intermediarios financieros no bancarios.  

 

 

 

La evolución de los mecanismos de fondeo en las SOFOMES refleja también la madurez que está alcanzando el ecosistema financiero no bancario en México. El creciente interés por estructuras institucionales, vehículos fiduciarios y fuentes de capital de largo plazo responde a una necesidad cada vez más evidente: sostener el crecimiento del sector sobre bases más sólidas, transparentes y alineadas con las mejores prácticas del mercado.

 

Desde la experiencia de TMSourcing, participando en procesos de estructuración financiera y fiduciaria desde hace más de 15 años, es posible observar que las entidades que fortalecen su gobierno corporativo, profesionalizan sus procesos y diversifican sus fuentes de financiamiento suelen estar mejor preparadas para enfrentar ciclos económicos adversos y aprovechar nuevas oportunidades de crecimiento.

 

En este contexto, la transición hacia esquemas de fondeo más institucionales no debe interpretarse como una limitación para las SOFOMES, sino como un paso natural en la evolución de una industria que ha ganado relevancia dentro del sistema financiero mexicano. Mayores estándares de cumplimiento, una adecuada gestión de riesgos y un acceso más amplio a inversionistas institucionales pueden contribuir a fortalecer la estabilidad y competitividad del sector.

 

La historia reciente de las SOFOMES demuestra una notable capacidad de adaptación. A medida que el entorno regulatorio y financiero se vuelve más sofisticado, también surgen nuevas oportunidades para que estas entidades amplíen sus fuentes de financiamiento y consoliden modelos de negocio cada vez más robustos para su expansión.

 

En opinión de TMSourcing, el fortalecimiento de las estructuras de fondeo institucional será uno de los factores clave para el desarrollo de la siguiente etapa del sector. Más allá del acceso al capital, este proceso puede contribuir a incrementar la confianza de inversionistas, impulsar la profesionalización de los participantes y acelerar la integración de los intermediarios financieros no bancarios a mercados cada vez más profundos y especializados.

 

BIVA, Moody’s, GRI, TMSourcing y Deloitte reúnen a más de 200 líderes financieros en torno a la Ley de Inversiones Mixtas

 

El Foro sobre Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo y la Prosperidad Compartida puso sobre la mesa los vehículos fiduciarios y bursátiles —FIBRAs, CKDs, CERPIs y bonos de proyecto— que México necesita para movilizar capital de largo plazo hacia proyectos estratégicos.

 


 

Ciudad de México a 23 de septiembre del 2026.-

 

Más de 200 representantes del sector público, organismos financieros, inversionistas institucionales, banca de desarrollo y especialistas en infraestructura se dieron cita en el Auditorio Deloitte, Torre Diana, para participar en el Foro sobre Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo y la Prosperidad Compartida, organizado conjuntamente por BIVA, Moody’s, GRI Institute, TMSourcing y Deloitte. 

 

El encuentro giró en torno a una pregunta central: ¿qué necesita México para contar con la infraestructura que exige su momento económico? La respuesta, coincidieron los participantes, pasa en buena medida por el andamiaje fiduciario y bursátil del país: la recién promulgada Ley de Inversiones Mixtas y los vehículos de inversión que ya operan en el mercado mexicano.

 

La Ley de Inversiones Mixtas, “oportunidad histórica” 

 

“La Ley de Inversiones debe tener el objetivo de movilizar capital privado para el desarrollo de proyectos. Se ha identificado una cartera de proyectos, así como iniciativas, modelos y vehículos, y estamos buscando cómo movilizar ese capital” 

— Alfredo Molina, Socio de Infraestructura de Deloitte S-LATAM 

 

El rol del mercado de valores 

 

BIVA destacó que instrumentos como las FIBRAs, la Fibra E, los CKDs, los CERPIs y los bonos de proyecto ya han financiado carreteras, energía, aeropuertos y vivienda en México, conectando el ahorro de Afores, aseguradoras e inversionistas nacionales e internacionales con proyectos estratégicos. 

 

“El Mercado de Valores no es una promesa, es un hecho; BIVA es un puente para el financiamiento de la infraestructura en México, tenemos los productos y hemos trabajado para que esto sea posible. La estructuración y preparación de proyectos será determinante para atraer financiamiento” 

— Francisco Valle, Director de Emisoras en BIVA  

 

Vehículos de propósito específico y gobernanza patrimonial 

 

Adolfo González Olhovich, presidente de TMSourcing —firma especializada en la estructuración integral del patrimonio—, moderó el panel sobre la visión y arquitectura de la Ley, con la participación de César David Vives Flores, Titular de la Unidad de Crédito Público y Asuntos Internacionales de la SHCP, y del diputado Alfonso Ramírez Cuéllar. 

 

 

 

 

“Hay que alinear el interés de las autoridades, la sociedad, los inversionistas y la academia a través de vehículos de propósito específico para lograr tener prosperidad social, cultural, ambiental y económica” 

— Adolfo González Olhovich, Presidente de TMSourcing 

 

Los paneles sobre Estado de Derecho y Herramientas Jurídicas — con Sergio Chagoya (Santamarina y Steta), Narciso Campos (White & Case) y el propio González Olhovich— y Gobierno Corporativo y Gobernanza — moderado por Pedro Martínez, Director General de TMSourcing— reforzaron un mensaje recurrente: sin reglas claras, transparencia y mecanismos efectivos de solución de controversias, no hay certidumbre jurídica ni confianza de los inversionistas. 

 

Principales conclusiones 

 

  • La Ley de Inversiones Mixtas representa una oportunidad histórica para acelerar la inversión en infraestructura y fortalecer la colaboración público-privada. 
  • Existe capital disponible para proyectos de largo plazo con estructuras financieras sólidas, mitigación de riesgos y certidumbre jurídica. 
  • Es necesario fortalecer capacidades de planeación y estructuración: estudios de factibilidad, análisis financieros, evaluaciones sociales y ambientales. 
  • La banca de desarrollo y los organismos multilaterales jugarán un papel catalizador en el cierre financiero de proyectos. 

 

El foro cerró con la participación de Ángel Cabrera, presidente de la CNBV; la diputada federal Gabriela Georgina Jiménez; Mariana Guzmán, Socia Líder del sector de Bienes Raíces de Deloitte SLATAM; y el propio Adolfo González Olhovich. Como siguientes pasos, BIVA anunció un curso sobre la nueva Ley en el Instituto BIVA, mientras que TMSourcing adelantó un cuadernillo de memorias del evento, reuniones de seguimiento con autoridades y talleres sobre implementación práctica del nuevo marco legal. 

 

 

DATOS CLAVE DEL FORO 

  • Asistentes: +200 
  • Organizadores: BIVA, Moody’s, GRI Institute, TMSourcing, Deloitte 
  • Monto potencial de inversión mencionado: $5.7 billones de pesos 
  • Sede: Auditorio Deloitte, Torre Diana, CDMX  

TMSourcing ve condiciones para ser la primera Casa de Bolsa focalizada en PyMES en México 

Mundo Fiduciario

 

Comunicado de Prensa


 

  • Sistema financiero robusto y regulado, democratización de inversiones en mercado “mid-cap”, inversión mixta en infraestructura nacional, maduración del modelo de SOFOMes, marco regulatorio y un mercado fiduciario sano, son algunas de las condiciones para lograrlo. 

 

Ciudad de México a 10 de abril del 2026.- Trust Management Sourcing (TMSourcing), la organización experta en soluciones financieras, patrimoniales y de cumplimiento normativo, reitera su interés, ya sea de forma directa o a través de alguna de sus subsidiarias, en obtener la licencia para operar como Casa de Bolsa, ya que sus analistas observan condiciones históricas ideales de crecimiento y necesidades del mercado financiero nacional. 

 

De acuerdo con la perspectiva de la empresa, México cuenta con un ecosistema financiero robusto bajo la supervisión de autoridades como la CNBV, CONDUSEF, BANXICO y la SHCP, con un marco jurídico alineado a las mejores prácticas internacionales en términos de procesos, tiempos y calidad, lo que brinda certidumbre y claridad a las instituciones financieras. 

 

“México atraviesa una etapa de transformación profunda en su sistema financiero, caracterizada por un mayor grado de regulatorio de clase mundial, diversificación de instrumentos y una creciente demanda de soluciones que acompañen el desarrollo productivo del país con beneficios sociales, culturales, ambientales y económicos”, dijo Adolfo González Olhovich, presidente de TMSourcing. 

 

Al respecto González Olhovich agregó: “La reciente discusión en las cámaras de la Ley Para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar aportará un marco normativo que invitará a inversionistas a sentirse cómodos en México, alineando intereses de la sociedad, del mercado, y la autoridad usando vehículos de propósito específicos incluso bursátiles”. 

 

Los indicadores interrelacionados e históricos que crean el ambiente ideal son: 1. Mercado “Mid-Cap”, conformado por pequeñas y medianas empresas (PyMes) en camino a la institucionalización y que actualmente no son atendidas por las casas de bolsa; 2. Inversión mixta de $5.6 billones de pesos en el Plan Nacional de Infraestructura (PNI), propuesto por la presidenta Claudia Sheinbaum, con énfasis en transporte, energía, agua, comunicaciones; 3. Maduración de instituciones financieras no bancarias (IFNB’s) como las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (SOFOME’s) que, en veinte años, han logrado colocar más de $1 billón de pesos en créditos; 4. Mercado fiduciario con activos de más de $14 billones de pesos y 5. Un marco normativo sólido para inversionistas.  

 

TMSourcing refrenda su compromiso de largo plazo con México, su sistema financiero y su desarrollo económico. En este contexto, la firma reafirma sus planes de crecimiento, con la convicción de que el país ofrece condiciones sólidas, certidumbre jurídica y un mercado con profundo potencial de desarrollo para la colocación de valores y el financiamiento productivo. 

 

 

Acerca de TMSourcing. 

TMSourcing (Trust Management Sourcing, S.A.P.I. de C.V.) es una institución mexicana de servicios financieros, legales y de procesos, fundada en 2008, que acompaña a personas, empresas e instituciones en la solución de retos patrimoniales, financieros y regulatorios de alta complejidad. 

 

A través de un modelo integral de consultoría y back office, TMSourcing ofrece servicios de ingeniería fiduciaria y legal, planeación patrimonial, gestión y operación de activos financieros, estructuración y fondeo, así como cumplimiento normativo y prevención de lavado de dinero, con una visión orientada a la transparencia, la institucionalización y la creación de valor de largo plazo. 

 

Con presencia y operación en México y Latinoamérica, TMSourcing trabaja para democratizar el acceso a soluciones financieras sólidas, fortalecer a las PYMES, impulsar proyectos de infraestructura y contribuir al desarrollo económico y social del país, colocando siempre al ser humano, la confianza y la responsabilidad como ejes centrales de su actividad. 

Visita: www.tmsourcing.com  

 

 


Contacto de prensa 

Miguel Ramírez Vergara 

mramirez@cypresscyp.com  

5533340434 

 

T-MEC en transición: el fideicomiso frente a un entorno de fricción geopolítica

Mundo Fiduciario 

 

La intervención de Ian Bremmer encapsuló esta sensación con dos ideas que redefinieron la agenda. La primera: el mundo no solo experimenta riesgos geopolíticos, sino que atraviesa una fase de sobrecalentamiento estratégico. La segunda: el T-MEC, el acuerdo que ha anclado gran parte de nuestra integración comercial, seguirá existiendo, pero bajo una lógica radicalmente distinta a la que lo vio nacer. 

A este diagnóstico se sumó, de forma casi natural, el mensaje en otra ponencia  del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, quien desde el mismo foro en Cancún introdujo un matiz igual de relevante: el T-MEC no está en crisis, pero sí en transición. Su llamado a “modernizar” el acuerdo, junto con la recomendación a México de no sobrerreaccionar ante posturas más disruptivas provenientes de Estados Unidos, revela que la discusión ya no es si el tratado sobrevivirá, sino bajo qué condiciones evolucionará. 

 

 

Una nueva lectura del T-MEC y el riesgo 

 

Este doble mensaje —Bremmer desde la geopolítica y Trudeau desde la diplomacia económica— termina de delinear el nuevo tablero norteamericano. 

Bremmer no describió al T-MEC como un fracaso, sino como un sistema que, aunque sigue en pie, ha perdido su coordinación estratégica. Trudeau, por su parte, reconoce esa misma tensión, pero plantea que el camino no es la confrontación ni la reacción inmediata, sino la adaptación inteligente dentro de un proceso de revisión inevitable. 

En términos prácticos, esto implica que la relación económica entre México, Estados Unidos y Canadá ya no será un camino recto y fluido. Se volverá más lenta, más cargada de política y mucho menos lineal, pero también más negociada, más técnica y, en ciertos casos, más estratégica. 

Para quienes estructuramos y gestionamos vehículos de inversión, esto cambia el punto de partida. Durante décadas, el T-MEC fue asumido como una “base estable” sobre la cual se tomaban decisiones de largo plazo. Hoy, esa base se ha transformado en una variable dinámica, sujeta a ciclos electorales, ajustes regulatorios y presiones comerciales específicas. 

El mensaje de Trudeau introduce, además, un elemento clave: la importancia de la prudencia estratégica. En un entorno donde las propuestas políticas pueden escalar rápidamente en narrativa, la verdadera ventaja competitiva estará en la capacidad de los países —y de los inversionistas— de no sobrerreaccionar, sino de anticipar y estructurar con visión de mediano plazo. 

Al mismo tiempo, el entorno global no da tregua. La Convención misma se desarrolló bajo la sombra de conflictos internacionales y volatilidad energética que ya están impactando los costos de financiamiento y la inflación. 

Esta realidad redefine el concepto mismo de riesgo. Ya no se trata únicamente de variables financieras o regulatorias que un modelo tradicional puede predecir. El riesgo hoy es una combinación compleja que incluye geopolítica, interrupciones en cadenas de suministro, decisiones soberanas inesperadas y shocks externos. En este contexto, la estabilidad deja de ser una condición y se convierte en un objetivo a construir. 

 

La nueva relevancia del fiduciario: diseñadores de resiliencia 

 

Paradójicamente, México enfrenta este escenario desde una posición relativamente sólida. La banca llega con niveles altos de capitalización y un crecimiento sostenido del crédito. Sin embargo, esta fortaleza convive con un entorno donde las reglas del juego pueden cambiar más rápido de lo que nuestros modelos pueden asimilar. 

Ahí es donde el rol del fiduciario adquiere una nueva y crítica relevancia. 

Nuestra labor ya no puede limitarse a la simple administración de estructuras y el cumplimiento normativo. El rol fiduciario evoluciona hacia el diseño de mecanismos capaces de absorber incertidumbre. Esto significa: 

  1. Fideicomisos con mayor flexibilidad: estructuras que permitan adaptaciones rápidas sin paralizar los proyectos.  
  1. Mecanismos híbridos: capaces de responder a cambios regulatorios intempestivos sin desarmar el vehículo.  
  1. Esquemas que integren escenarios adversos desde su concepción: diseñar no solo para el “mejor de los casos”, sino para la contingencia activa.  

En otras palabras, el fiduciario deja de ser un optimizador de certezas y comienza a ser un gestor de incertidumbre. 

La verdadera conversación en Cancún no fue solo sobre crédito o crecimiento. Fue sobre cómo sostener procesos de inversión en un mundo donde los supuestos tradicionales —integración comercial fluida, estabilidad geopolítica relativa, predictibilidad regulatoria— ya no pueden darse por hechos. 

México sigue siendo un nodo estratégico crucial para Norteamérica. Pero el diferencial competitivo ya no estará solo en la oportunidad de inversión, sino en la capacidad de estructurar y custodiar inversiones que resistan las fricciones inevitablemente crecientes. 

Ese es, en esencia, el cambio de paradigma que nos dejó Cancún: no nos enfrentamos simplemente a un nuevo ciclo económico, sino a una nueva lógica para entender y habitar el entorno fiduciario. 

 

Infraestructura, capital y confianza: el nuevo equilibrio del financiamiento en México

Nota de Cobertura | 89 Convención Bancaria

 

Convención Bancaria 2026 – Día 2 

 

Mundo Fiduciario | Cobertura Especial 

 

En el segundo día de la Convención Bancaria, la conversación evolucionó de los principios a la ejecución. Si el día anterior estuvo marcado por mensajes institucionales y de resiliencia, el foco del día 2 se trasladó hacia el cómo detonar crecimiento real. Y en ese terreno, la infraestructura —particularmente la eléctrica— se posicionó como el eje crítico. 

El panel “Crédito a la infraestructura como multiplicador para el crecimiento” reunió a actores clave del ecosistema financiero y público: Hacienda, CFE y gestores globales de capital. Más que un intercambio de posturas, lo que se presentó fue una arquitectura financiera en construcción que definirá el ritmo de inversión del país en los próximos años. 

 

De la intención a la estructura: el tamaño del reto 

 

Desde la perspectiva del sector público, el mensaje fue claro: México está entrando en una fase de inversión intensiva. 

María del Carmen Bonilla, subsecretaria de Hacienda, delineó un programa de infraestructura 2026–2030 que contempla 5.6 billones de pesos, bajo una lógica que busca alinear el gasto público con inversión privada para habilitar proyectos de largo plazo en sectores estratégicos. 

Este dato no es menor. Implica no solo un esfuerzo fiscal relevante, sino un rediseño en la forma de financiar infraestructura, donde el Estado deja de ser el único motor y pasa a fungir como catalizador. 

Desde el lado operativo, la Comisión Federal de Electricidad puso sobre la mesa una realidad contundente: 
el tamaño del plan rebasa la capacidad tradicional de endeudamiento. 

En este contexto, la estrategia se redefine hacia esquemas de coinversión. Particularmente en generación, la CFE proyecta inversiones cercanas a 16,000 millones de dólares, de los cuales aproximadamente 11,000 millones provendrían de inversionistas privados. 

El modelo es claro en su lógica: 

  • La CFE aporta estabilidad, contratos y visibilidad de largo plazo 
  • El capital privado aporta recursos, eficiencia operativa y ejecución técnica 

Este enfoque no solo distribuye riesgos, sino que transforma proyectos de infraestructura en activos financiables, abriendo la puerta a una mayor participación del sistema financiero. 

 

El verdadero cuello de botella: no es el capital 

 

Uno de los puntos más relevantes del panel —y quizás el más revelador— vino desde los gestores globales. 

La narrativa tradicional sobre la falta de financiamiento fue matizada con claridad: 
el problema no es la disponibilidad de capital, sino la estructuración de proyectos invertibles. 

Desde BlackRock México, la exigencia se resumió en un concepto clave: certidumbre. 
El capital institucional está disponible, pero requiere reglas claras, estabilidad regulatoria y estructuras bien definidas. 

En la misma línea, Macquarie Asset Management enfatizó que el desafío real está en la capacidad de convertir proyectos en oportunidades bancables: contratos sólidos, riesgos asignados correctamente y mecanismos claros de retorno. 

En este contexto, la FIBRA-E emerge como una de las herramientas más relevantes del nuevo esquema. 

Este vehículo permite monetizar flujos futuros —particularmente en transmisión eléctrica— sin necesidad de privatizar activos. Para los inversionistas, representa acceso a ingresos estables y de largo plazo; para el Estado, una forma de adelantar recursos sin presionar el balance de deuda de manera tradicional. 

La reciente emisión internacional por 725 millones de dólares a 15 años, con sobredemanda significativa, confirma que el apetito por este tipo de activos existe. 

Sin embargo, el atractivo de estos instrumentos está directamente ligado a un elemento crítico:  la estabilidad regulatoria de los flujos que los respaldan. 

Cualquier ajuste en tarifas, metodologías o tratamiento fiscal puede impactar la predictibilidad de los ingresos, y por ende, la valuación del activo. 

 

La agenda pendiente: de la narrativa a la ejecución 

 

A pesar del consenso general, el mercado aún enfrenta un nivel de incertidumbre operativo. 

Si bien ya existe un calendario técnico y procesos en marcha, aún faltan definiciones clave a nivel proyecto: 

  • estructuras de deuda y capital 
  • esquemas de garantías 
  • tasas objetivo 
  • covenants financieros 
  • plazos contractuales 

Esta falta de granularidad es natural en etapas tempranas, pero será determinante para transformar el interés en compromisos concretos de inversión. 

 

Una lectura fiduciaria: confianza, gobernanza y trazabilidad 

 

Desde la óptica fiduciaria, el mensaje del panel es particularmente relevante. 

El financiamiento de infraestructura ya no depende únicamente de recursos, sino de la capacidad de construir estructuras que generen confianza: 

  • contratos sólidos y ejecutables 
  • gobernanza clara entre partes públicas y privadas 
  • mecanismos de control y trazabilidad de flujos 
  • certidumbre jurídica en el largo plazo 

En este sentido, el rol de estructuras fiduciarias se vuelve central para alinear intereses, mitigar riesgos y garantizar la correcta administración de los proyectos. 

 

Conclusión: el crédito sí puede multiplicar el crecimiento… si es invertible 

 

El panel dejó una conclusión clara: 
México no enfrenta una escasez de capital, sino un reto de diseño financiero. 

Para que el crédito funcione como multiplicador de crecimiento, la infraestructura debe evolucionar hacia una nueva categoría: activos invertibles, predecibles y estructurados bajo estándares globales. 

En ese punto de convergencia —entre política pública, mercado financiero y vehículos estructurados— se juega no solo la ejecución del plan de infraestructura, sino la capacidad del país para atraer capital de largo plazo. 

 

 

Cobertura Especial.

 

El dinero se transforma a una velocidad que ya no da margen para esperar.

Nota de Cobertura | 89 Convención Bancaria- mundo fiduciario 

 

Panel: El futuro del dinero: Lo que viene para México y el mundo 89 Convención Bancaria — 19 de marzo de 2026, 10:00–10:50 hrs. 

 

Por Mundo Fiduciario. 

 

 

Lo más revelador del panel no fue lo que se dijo, sino desde dónde se dijo. Banxico, el BIS, Banamex, HSBC y Mastercard sentados en la misma mesa hablando de tokenización como agenda operativa —no como prospectiva— confirma que la conversación ya cambió de fase. Ya no se discute si el sistema financiero se transformará. Se discute cómo cada institución se posiciona dentro de esa transformación. 

El panel «El futuro del dinero: Lo que viene para México y el mundo», moderado por Jorge Arce (HSBC México), reunió a Manuel Romo (Banamex), Daragh Maher (HSBC), Othón Moreno González (Banxico), Tim Murphy (Mastercard) y Alexandre Tombini (BIS). En conjunto, el mensaje fue sobrio pero directo: la tokenización de pagos y activos ya tiene masa crítica global, y México está dentro de esa trayectoria. 

 

Lo que ya ocurre afuera 

 

Alexandre Tombini (BIS) y Daragh Maher (HSBC) ofrecieron el contexto internacional más útil: los sistemas de liquidación tokenizada ya operan en múltiples jurisdicciones, los bancos centrales avanzan en pruebas de CBDC interoperables, y las redes de pago privadas como Mastercard ya tienen infraestructura tokenizada en producción. No son pilotos aislados. Es un ecosistema que gana densidad. 

Lo que destaca no es la novedad de la tecnología, sino la madurez que ha alcanzado en poco tiempo. La curva de adopción institucional está siendo más corta de lo que muchos estimaban hace tres años. 

 

México: participante, no observador 

 

Othón Moreno González (Banxico) situó a México dentro de esta dinámica. El banco central ya participa en ejercicios multilaterales coordinados con el BIS, y la modernización de la infraestructura de pagos es una línea de trabajo activa. El avance es gradual y ordenado, pero existe. 

Eso significa que el marco técnico y regulatorio sobre el que opera el sistema financiero mexicano está en movimiento. Y las instituciones que administran activos, garantías y patrimonio —las entidades fiduciarias— operan sobre ese mismo marco. 

 

El reto concreto para el sector fiduciario 

 

Aquí es donde el panel deja de ser interesante como noticia y empieza a ser relevante como problema de negocio. 

La tokenización, en términos prácticos, permite representar activos reales —deuda, inmuebles, derechos de cobro— como tokens digitales operables en infraestructuras programables. Eso no elimina la necesidad de una figura jurídica que dé certeza, separe el patrimonio y administre los flujos. De hecho, la refuerza. El fideicomiso tiene los elementos para cumplir ese papel. 

Pero cumplirlo requiere más que compatibilidad legal. Requiere demostrar que la estructura fiduciaria puede integrarse con estas nuevas infraestructuras de forma eficiente, trazable y con un caso de negocio claro para el cliente. Hoy esa demostración no está hecha de manera sistemática en México. 

El reto no es tecnológico en primer lugar. Es de diseño de producto, de propuesta de valor y de prueba operativa. ¿Qué fideicomiso tokenizado, con qué activo, para qué cliente, resuelve un problema mejor que la alternativa actual? Esa es la pregunta que el sector tiene pendiente de responder con evidencia, no con intención. 

 

Lo que sigue 

 

La velocidad con que esta infraestructura madura globalmente reduce el tiempo disponible para experimentar sin compromisos. Las instituciones que lleguen a esa conversación con un caso documentado —aunque sea pequeño— tendrán una ventaja real sobre las que lleguen con disposición pero sin prueba. 

Para Mundo Fiduciario, el panel de hoy es una señal de que el momento de construir ese business case es ahora, mientras el marco aún está tomando forma y hay espacio para incidir en cómo se diseña. 

Cobertura del equipo editorial de Mundo Fiduciario desde la 89 Convención Bancaria, Ciudad de México. mundofiduciario.com 

Cobertura Especial.

 

 

El nuevo lenguaje del dinero: crónica del Día 1 de la Convención Bancaria

 

Cobertura Especial.

 

Cancún, 18 de marzo de 2026

 

Mundo Fiduciario estuvo presente en la 89ª Convención Bancaria de la ABM para cubrir, desde adentro, las conversaciones que están redefiniendo el sistema financiero mexicano.

«Innovando la banca, construyendo el futuro.» El lema de esta edición no fue un slogan decorativo. Ayer, en Cancún, se convirtió en el hilo conductor de una jornada donde la industria financiera mexicana negoció su identidad y trazó, en voz alta, el camino que quiere recorrer.

El tono del primer día no fue de urgencia, sino de determinación. Directivos de los principales bancos del país, representantes del banco central y organismos internacionales compartieron un mensaje articulado con una coherencia poco común: el sistema financiero mexicano está bien parado, y tiene intención de demostrarlo.

Certidumbre, resiliencia, crecimiento. Las palabras se repetían, pero cada vez venían acompañadas de cifras y estructura. No era optimismo de conveniencia; era posicionamiento estratégico frente a un entorno global que, fuera de ese salón, sigue siendo bastante incierto.

 

El momento que cambió la conversación

 

Si algo marcó la jornada, fue el panel sobre financiamiento sostenible. Los números son difíciles de ignorar: 42 de 54 bancos ya firmaron el Protocolo de Sostenibilidad de la ABM, canalizando cerca de 794 mil millones de pesos bajo criterios sostenibles en 2025 45% en créditos verdes y 31% en financiamiento social.

No es retórica. Es volumen.

La sostenibilidad cruzó un umbral. Ya no es la diapositiva de responsabilidad corporativa al final de una presentación: es un criterio de asignación de capital, un factor que el banco central ya incorpora en sus marcos de riesgo y, para decirlo directamente, el nuevo estándar de operación del sistema.

 

La lectura fiduciaria

 

Desde Mundo Fiduciario, hay un hilo conductor que atraviesa todos los temas del día y que no siempre se nombra con claridad: la estructuración.

Canalizar capital hacia infraestructura sostenible requiere vehículos con transparencia y seguridad jurídica. Conectar a inversionistas institucionales con proyectos verdes requiere estructuras que eliminen fricciones. Ahí es donde el fideicomiso no es un vehículo del pasado, sino una respuesta vigente puente entre capital e impacto en un ecosistema que lo exige cada vez más.

 

Lo que el discurso no puede esconder

 

La regulación ASG sigue en construcción. Sin homogeneidad en métricas y taxonomías, el riesgo de greenwashing es real. Las tasas elevadas siguen limitando la expansión crediticia que todos dicen querer. Y la confianza institucional se construye despacio y se pierde rápido.

Innovar la banca y construir el futuro, como reza el lema de esta edición, es una aspiración legítima. El Día 1 mostró que el marco conceptual está puesto. Ahora viene la parte difícil: cumplirlo.

Mundo Fiduciario seguirá cubriendo cada jornada de esta convención buscando el hilo que conecta el discurso con la estructura — y la narrativa con las oportunidades reales.

 

Cobertura especial desde la 89ª Convención Bancaria de la ABM, Cancún 2026.

 

Cobertura Especial.

 

La incorporación de la IA en la estructuración fiduciaria 

Por Claudia Sejas

 

La revolución tecnológica y el boom del uso de la inteligencia artificial (IA) están redefiniendo la forma en que se conciben, diseñan y operan los fideicomisos en Bolivia y en el mundo. La IA ha dejado de ser un recurso experimental para convertirse en un asistente estratégico que potencia la capacidad analítica del estructurador fiduciario. Sin embargo, su incorporación exige comprender que la inteligencia artificial no reemplaza el criterio profesional ni el juicio técnico del estructurador, lo complementa. 

 

En el ámbito fiduciario, caracterizado por su complejidad jurídica, financiera, operativa y de cumplimiento normativo, la IA se presenta como una herramienta capaz de ampliar el horizonte del estructurador. Su uso permite explorar escenarios, modelar estructuras, validar supuestos y proyectar flujos con mayor rapidez, manteniendo siempre la esencia del diseño original y la finalidad económica del fideicomiso. La creatividad y la ingeniería  financiera encuentran un nuevo punto de apoyo: la capacidad de la IA para procesar grandes volúmenes de información, identificar patrones y sugerir alternativas operativas que antes requerían semanas de análisis. 

 

No obstante, cuando el diseño conceptual se traduce en la arquitectura operativa (contratos, reglamentos, matrices de riesgo, procedimientos de control, ingeniería financiera y mecanismos de cumplimiento) la intervención del experto fiduciario es fundamental e indispensable. Es en esta etapa donde surgen las consideraciones más delicadas: gestión de riesgos operativos, cumplimiento regulatorio trazabilidad documental, segregación patrimonial, gobernanza, límites fiduciarios y la correcta asignación de responsabilidades. La IA puede asistir en la generación de documentos, la revisión de contratos o la elaboración de formularios, pero no puede ni debe reemplazar la valoración fiduciaria, jurídica, prudencial y estratégica del profesional a cargo. 

 

En un contexto de avances tecnológicos acelerados, resulta esencial adoptar un enfoque reflexivo y propositivo, reconociendo que la IA facilita tareas sin sustituir los pilares fundamentales de la fiducia: la diligencia, la buena fe y, sobre todo, el principio de confianza. Un fideicomiso se configura como un instrumento diseñado a medida para cumplir una finalidad específica, demandando integridad en la información, el diseño operativo y la implementación funcional, con énfasis en la gestión integral de riesgos, el tratamiento contable adecuado y la integración informática precisa. 

 

Beneficios de la IA en la estructuración fiduciaria 

La integración de la IA reduce tiempos en etapas clave del proceso fiduciario —promoción, negociación, estructuración, formalización, administración y extinción—, enriqueciendo la calidad de los outputs sin alterar la esencia personalizada del fideicomiso. Entre los beneficios destacados se encuentran: 

 

  • Análisis de Datos Acelerado 
  • Innovación en Diseño de Estructuras  
  • Optimización en Documentos y Operaciones  
  • Gestión Avanzada de riesgos y compliance
  • Análisis de Datos Acelerado: La IA procesa datos normativos, contractuales y sectoriales con rapidez, facilitando la comparación de escenarios y la identificación de patrones en cadenas productivas complejas. Por ejemplo, en fideicomisos orientados a actividades productivas permite mapear fluctuaciones de mercado, variaciones en tasas de interés o diferenciales cambiarios, integrando datos de fuentes múltiples para un análisis preliminar. 
  • Innovación en Diseño de Estructuras: En proyectos innovadores, como fideicomisos para tokenización de activos —donde flujos futuros de exportación se representan en tokens digitales sobre blockchain—, la IA sugiere estructuras preliminares, mecanismos de aseguramiento y flujos operativos. Esto estimula la creatividad, considerando riesgos emergentes derivados de transformaciones tecnológicas o ambientales, que, en una investigación tradicional, tomaría tiempo su desarrollo. 
  • Optimización en Documentos y Operaciones: Mejora la elaboración de cláusulas contractuales, reglamentos y formularios, incorporando perspectivas de riesgos operativos, legales y reputacionales. En el tratamiento contable, la IA puede asistir en la parametrización inicial de cuentas de orden (por ejemplo, 880/980 para fideicomisos públicos en Bolivia, conforme al Manual de Cuentas ASFI), generando simulaciones de estados financieros independientes. Asimismo, se aprovecha el lenguaje LaTeX para análisis financieros en riesgos operativos, como el cálculo de volatilidad en inversiones facilitando la integración al sistema informático de la entidad fiduciaria. 
  • Gestión avanzada de riesgos y compliance: Ofrece análisis cruzados sobre vulnerabilidades inherentes a la administración fiduciaria, como riesgos de mercado (fluctuaciones en liquidez), legales (incumplimiento normativo), reputacionales (publicidad negativa), emergentes (cambios demográficos o tecnológicos) y operativos (fallas en procesos o tecnología). Permite simular impactos en materia de compliance, trazabilidad operativa y segregación patrimonial, optimizando diseños híbridos entre estructuras tradicionales y digitales. Todo ello bajo alineamiento estricto con el marco normativo aplicable en prevención de legitimación de ganancias ilícitas y financiamiento al terrorismo, así como con las obligaciones establecidas por la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), incluyendo debida diligencia, monitoreo transaccional, reportes regulatorios y controles reforzados conforme al riesgo inherente del modelo fiduciario a estructurar. 

 

Estos beneficios posicionan a la IA como un catalizador para la eficiencia, permitiendo enfocarse en la finalidad fiduciaria y la protección de intereses, sin recetas fijas, ya que el análisis depende del tamaño de la entidad, sus políticas internas y el nicho de mercado. 

 

Limitaciones y riesgos de la incorporación de IA en procesos de estructuración de fideicomisos  

A pesar de su potencial, la IA presenta limitaciones que demandan una mitigación proactiva, alineada con las buenas prácticas de Basilea I y II para la gestión integral de riesgos —identificación, medición, control y monitoreo— antes, durante y después de la estructuración. No existe una receta fija; el enfoque debe adaptarse al contexto fiduciario: 

 

  • Imprecisión en aspectos normativos: En la práctica profesional, la IA aún muestra debilidades significativas al citar con exactitud artículos, numerales y disposiciones regulatorias como leyes, decretos supremos reglamentos etc. Aunque la IA puede aproximarse, no reemplaza la lectura directa, interiorización, interpretación y contraste con los documentos oficiales para evitar sanciones o demandas. Mientras no exista una infraestructura legal estructurada —un repositorio normativo integral y actualizado del cual la IA pueda aprender con precisión— persistirá un margen de error que expone al estructurador a riesgos de incumplimiento, sanciones o controversias. Esta brecha convierte la normativa en un ámbito donde la intervención humana continúa siendo indispensable. 
  • Extracción de datos irrelevantes o inadecuados: Si las consultas no son refinadas, genera outputs que no corresponden al negocio fiduciario específico, lo que se resuelve mediante prompts profesionales, diversificación en el «pool» de herramientas y un «double check» exhaustivo de todos los outputs para validar precisión, relevancia y alineación con la normativa vigente. 
  • Riesgos de sobre confianza, privacidad y exposición operativa: La principal amenaza radica en delegar decisiones críticas, comprometiendo la responsabilidad fiduciaria y exponiendo a riesgos reputacionales o emergentes. Adicionalmente, las interacciones pueden revelar datos sensibles (cadenas productivas, estructuras contractuales), por lo que se recomienda entornos seguros, cuidar la información confidencial real y sopesar decisiones de controlar, cubrir o asumir riesgos, vinculando esto al gobierno corporativo.  

 

En ese sentido, mientras no exista una IA entrenada sobre infraestructura normativa y contractual propia, y con control total de datos, el uso de IA seguirá teniendo un vacío estructural en materia de confidencialidad y precisión normativa. Ese vacío no se elimina, se gestiona. 

La capacitación permanente en IA —incluyendo prompt engineering, análisis numéricos usando por ejemplo lenguaje LaTeX y manejo de herramientas especializadas— es esencial para mitigar estos riesgos, asegurando que la tecnología sirva como asistente y no como autoridad intelectual, preservando la diligencia y la buena fe. 

 

Perspectivas futuras: innovación en fideicomisos tokenizados y administración integral 

 

En el horizonte, la IA impulsará fideicomisos innovadores, basados en la tokenización, de todo tipo de bienes y procesos, donde el fideicomiso actúa como vehículo idóneo para segregar patrimonio y representar derechos en tokens digitales. En Bolivia, la normativa sobre criptoactivos y blockchain ha evolucionado de una prohibición (RD_BCB N°144/2020) a una habilitación progresiva, siendo clave la Resolución de Directorio N° 082/2024 del BCB (junio 2024) que levantó restricciones, permitiendo canales de pago para activos virtuales, buscando alinearse con recomendaciones de GAFILAT.  

 

Asimismo, bajo las normativas emergentes como la Circular ASFI 901/2025, que regulan activos digitales y blockchain, la IA facilitaría el diseño de contratos inteligentes, análisis de riesgos operativos y simulaciones contables, pero la esencia —confianza, personalización y operatividad funcional— dependerá siempre de la validación humana, considerando etapas fiduciarias adaptadas al tipo de negocio (administración de cartera, inversión o garantía). 

 

En los fideicomisos públicos en Bolivia, la IA no debe entenderse como un mecanismo de integración directa con sistemas estatales, sino como una herramienta estratégica para fortalecer la transparencia, la eficiencia operativa y la capacidad técnica de las estructuras fiduciarias. En este contexto, la IA puede convertirse en un catalizador para impulsar ajustes normativos alineados con la nueva visión gubernamental de “Bolivia para el Mundo y el Mundo en Bolivia”, permitiendo modernizar procesos, elevar estándares de gobernanza y proyectar modelos fiduciarios más competitivos y confiables en el ámbito internacional, sin comprometer la segregación patrimonial ni la autonomía técnica del patrimonio fideicomitido. 

 

La incorporación de la IA en la estructuración fiduciaria ofrece un camino transformador, equilibrando eficiencia con integridad, pero exige un enfoque propositivo que priorice la capacitación continua, la lectura de normativas oficiales y un «double check» riguroso. Preservando el core fiduciario, un instrumento a medida, basado en confianza y gestión integral de riesgos, los profesionales deben evolucionar diariamente, integrando herramientas como ChatGPT, Grok, Gemini, Copilot, Perplexity, Untlited Notebook, Claude, por mencionar algunos, para potenciar, no reemplazar, la expertise en un ecosistema económico financiero dinámico. De esta forma, se optimizan tiempos sin sacrificar la funcionalidad real ni la responsabilidad inherente a todo negocio fiduciario. 

 

 

 

 

Por Claudia Sejas Avendaño

Licenciada en Administración de Empresas con experiencia profesional de más de 17 años y especialista en Administración Fiduciaria.