Infraestructura, capital y confianza: el nuevo equilibrio del financiamiento en México

Nota de Cobertura | 89 Convención Bancaria

 

Convención Bancaria 2026 – Día 2 

 

Mundo Fiduciario | Cobertura Especial 

 

En el segundo día de la Convención Bancaria, la conversación evolucionó de los principios a la ejecución. Si el día anterior estuvo marcado por mensajes institucionales y de resiliencia, el foco del día 2 se trasladó hacia el cómo detonar crecimiento real. Y en ese terreno, la infraestructura —particularmente la eléctrica— se posicionó como el eje crítico. 

El panel “Crédito a la infraestructura como multiplicador para el crecimiento” reunió a actores clave del ecosistema financiero y público: Hacienda, CFE y gestores globales de capital. Más que un intercambio de posturas, lo que se presentó fue una arquitectura financiera en construcción que definirá el ritmo de inversión del país en los próximos años. 

 

De la intención a la estructura: el tamaño del reto 

 

Desde la perspectiva del sector público, el mensaje fue claro: México está entrando en una fase de inversión intensiva. 

María del Carmen Bonilla, subsecretaria de Hacienda, delineó un programa de infraestructura 2026–2030 que contempla 5.6 billones de pesos, bajo una lógica que busca alinear el gasto público con inversión privada para habilitar proyectos de largo plazo en sectores estratégicos. 

Este dato no es menor. Implica no solo un esfuerzo fiscal relevante, sino un rediseño en la forma de financiar infraestructura, donde el Estado deja de ser el único motor y pasa a fungir como catalizador. 

Desde el lado operativo, la Comisión Federal de Electricidad puso sobre la mesa una realidad contundente: 
el tamaño del plan rebasa la capacidad tradicional de endeudamiento. 

En este contexto, la estrategia se redefine hacia esquemas de coinversión. Particularmente en generación, la CFE proyecta inversiones cercanas a 16,000 millones de dólares, de los cuales aproximadamente 11,000 millones provendrían de inversionistas privados. 

El modelo es claro en su lógica: 

  • La CFE aporta estabilidad, contratos y visibilidad de largo plazo 
  • El capital privado aporta recursos, eficiencia operativa y ejecución técnica 

Este enfoque no solo distribuye riesgos, sino que transforma proyectos de infraestructura en activos financiables, abriendo la puerta a una mayor participación del sistema financiero. 

 

El verdadero cuello de botella: no es el capital 

 

Uno de los puntos más relevantes del panel —y quizás el más revelador— vino desde los gestores globales. 

La narrativa tradicional sobre la falta de financiamiento fue matizada con claridad: 
el problema no es la disponibilidad de capital, sino la estructuración de proyectos invertibles. 

Desde BlackRock México, la exigencia se resumió en un concepto clave: certidumbre. 
El capital institucional está disponible, pero requiere reglas claras, estabilidad regulatoria y estructuras bien definidas. 

En la misma línea, Macquarie Asset Management enfatizó que el desafío real está en la capacidad de convertir proyectos en oportunidades bancables: contratos sólidos, riesgos asignados correctamente y mecanismos claros de retorno. 

En este contexto, la FIBRA-E emerge como una de las herramientas más relevantes del nuevo esquema. 

Este vehículo permite monetizar flujos futuros —particularmente en transmisión eléctrica— sin necesidad de privatizar activos. Para los inversionistas, representa acceso a ingresos estables y de largo plazo; para el Estado, una forma de adelantar recursos sin presionar el balance de deuda de manera tradicional. 

La reciente emisión internacional por 725 millones de dólares a 15 años, con sobredemanda significativa, confirma que el apetito por este tipo de activos existe. 

Sin embargo, el atractivo de estos instrumentos está directamente ligado a un elemento crítico:  la estabilidad regulatoria de los flujos que los respaldan. 

Cualquier ajuste en tarifas, metodologías o tratamiento fiscal puede impactar la predictibilidad de los ingresos, y por ende, la valuación del activo. 

 

La agenda pendiente: de la narrativa a la ejecución 

 

A pesar del consenso general, el mercado aún enfrenta un nivel de incertidumbre operativo. 

Si bien ya existe un calendario técnico y procesos en marcha, aún faltan definiciones clave a nivel proyecto: 

  • estructuras de deuda y capital 
  • esquemas de garantías 
  • tasas objetivo 
  • covenants financieros 
  • plazos contractuales 

Esta falta de granularidad es natural en etapas tempranas, pero será determinante para transformar el interés en compromisos concretos de inversión. 

 

Una lectura fiduciaria: confianza, gobernanza y trazabilidad 

 

Desde la óptica fiduciaria, el mensaje del panel es particularmente relevante. 

El financiamiento de infraestructura ya no depende únicamente de recursos, sino de la capacidad de construir estructuras que generen confianza: 

  • contratos sólidos y ejecutables 
  • gobernanza clara entre partes públicas y privadas 
  • mecanismos de control y trazabilidad de flujos 
  • certidumbre jurídica en el largo plazo 

En este sentido, el rol de estructuras fiduciarias se vuelve central para alinear intereses, mitigar riesgos y garantizar la correcta administración de los proyectos. 

 

Conclusión: el crédito sí puede multiplicar el crecimiento… si es invertible 

 

El panel dejó una conclusión clara: 
México no enfrenta una escasez de capital, sino un reto de diseño financiero. 

Para que el crédito funcione como multiplicador de crecimiento, la infraestructura debe evolucionar hacia una nueva categoría: activos invertibles, predecibles y estructurados bajo estándares globales. 

En ese punto de convergencia —entre política pública, mercado financiero y vehículos estructurados— se juega no solo la ejecución del plan de infraestructura, sino la capacidad del país para atraer capital de largo plazo. 

 

 

Cobertura Especial.

 

El dinero se transforma a una velocidad que ya no da margen para esperar.

Nota de Cobertura | 89 Convención Bancaria- mundo fiduciario 

 

Panel: El futuro del dinero: Lo que viene para México y el mundo 89 Convención Bancaria — 19 de marzo de 2026, 10:00–10:50 hrs. 

 

Por Mundo Fiduciario. 

 

 

Lo más revelador del panel no fue lo que se dijo, sino desde dónde se dijo. Banxico, el BIS, Banamex, HSBC y Mastercard sentados en la misma mesa hablando de tokenización como agenda operativa —no como prospectiva— confirma que la conversación ya cambió de fase. Ya no se discute si el sistema financiero se transformará. Se discute cómo cada institución se posiciona dentro de esa transformación. 

El panel «El futuro del dinero: Lo que viene para México y el mundo», moderado por Jorge Arce (HSBC México), reunió a Manuel Romo (Banamex), Daragh Maher (HSBC), Othón Moreno González (Banxico), Tim Murphy (Mastercard) y Alexandre Tombini (BIS). En conjunto, el mensaje fue sobrio pero directo: la tokenización de pagos y activos ya tiene masa crítica global, y México está dentro de esa trayectoria. 

 

Lo que ya ocurre afuera 

 

Alexandre Tombini (BIS) y Daragh Maher (HSBC) ofrecieron el contexto internacional más útil: los sistemas de liquidación tokenizada ya operan en múltiples jurisdicciones, los bancos centrales avanzan en pruebas de CBDC interoperables, y las redes de pago privadas como Mastercard ya tienen infraestructura tokenizada en producción. No son pilotos aislados. Es un ecosistema que gana densidad. 

Lo que destaca no es la novedad de la tecnología, sino la madurez que ha alcanzado en poco tiempo. La curva de adopción institucional está siendo más corta de lo que muchos estimaban hace tres años. 

 

México: participante, no observador 

 

Othón Moreno González (Banxico) situó a México dentro de esta dinámica. El banco central ya participa en ejercicios multilaterales coordinados con el BIS, y la modernización de la infraestructura de pagos es una línea de trabajo activa. El avance es gradual y ordenado, pero existe. 

Eso significa que el marco técnico y regulatorio sobre el que opera el sistema financiero mexicano está en movimiento. Y las instituciones que administran activos, garantías y patrimonio —las entidades fiduciarias— operan sobre ese mismo marco. 

 

El reto concreto para el sector fiduciario 

 

Aquí es donde el panel deja de ser interesante como noticia y empieza a ser relevante como problema de negocio. 

La tokenización, en términos prácticos, permite representar activos reales —deuda, inmuebles, derechos de cobro— como tokens digitales operables en infraestructuras programables. Eso no elimina la necesidad de una figura jurídica que dé certeza, separe el patrimonio y administre los flujos. De hecho, la refuerza. El fideicomiso tiene los elementos para cumplir ese papel. 

Pero cumplirlo requiere más que compatibilidad legal. Requiere demostrar que la estructura fiduciaria puede integrarse con estas nuevas infraestructuras de forma eficiente, trazable y con un caso de negocio claro para el cliente. Hoy esa demostración no está hecha de manera sistemática en México. 

El reto no es tecnológico en primer lugar. Es de diseño de producto, de propuesta de valor y de prueba operativa. ¿Qué fideicomiso tokenizado, con qué activo, para qué cliente, resuelve un problema mejor que la alternativa actual? Esa es la pregunta que el sector tiene pendiente de responder con evidencia, no con intención. 

 

Lo que sigue 

 

La velocidad con que esta infraestructura madura globalmente reduce el tiempo disponible para experimentar sin compromisos. Las instituciones que lleguen a esa conversación con un caso documentado —aunque sea pequeño— tendrán una ventaja real sobre las que lleguen con disposición pero sin prueba. 

Para Mundo Fiduciario, el panel de hoy es una señal de que el momento de construir ese business case es ahora, mientras el marco aún está tomando forma y hay espacio para incidir en cómo se diseña. 

Cobertura del equipo editorial de Mundo Fiduciario desde la 89 Convención Bancaria, Ciudad de México. mundofiduciario.com 

Cobertura Especial.

 

 

El nuevo lenguaje del dinero: crónica del Día 1 de la Convención Bancaria

 

Cobertura Especial.

 

Cancún, 18 de marzo de 2026

 

Mundo Fiduciario estuvo presente en la 89ª Convención Bancaria de la ABM para cubrir, desde adentro, las conversaciones que están redefiniendo el sistema financiero mexicano.

«Innovando la banca, construyendo el futuro.» El lema de esta edición no fue un slogan decorativo. Ayer, en Cancún, se convirtió en el hilo conductor de una jornada donde la industria financiera mexicana negoció su identidad y trazó, en voz alta, el camino que quiere recorrer.

El tono del primer día no fue de urgencia, sino de determinación. Directivos de los principales bancos del país, representantes del banco central y organismos internacionales compartieron un mensaje articulado con una coherencia poco común: el sistema financiero mexicano está bien parado, y tiene intención de demostrarlo.

Certidumbre, resiliencia, crecimiento. Las palabras se repetían, pero cada vez venían acompañadas de cifras y estructura. No era optimismo de conveniencia; era posicionamiento estratégico frente a un entorno global que, fuera de ese salón, sigue siendo bastante incierto.

 

El momento que cambió la conversación

 

Si algo marcó la jornada, fue el panel sobre financiamiento sostenible. Los números son difíciles de ignorar: 42 de 54 bancos ya firmaron el Protocolo de Sostenibilidad de la ABM, canalizando cerca de 794 mil millones de pesos bajo criterios sostenibles en 2025 45% en créditos verdes y 31% en financiamiento social.

No es retórica. Es volumen.

La sostenibilidad cruzó un umbral. Ya no es la diapositiva de responsabilidad corporativa al final de una presentación: es un criterio de asignación de capital, un factor que el banco central ya incorpora en sus marcos de riesgo y, para decirlo directamente, el nuevo estándar de operación del sistema.

 

La lectura fiduciaria

 

Desde Mundo Fiduciario, hay un hilo conductor que atraviesa todos los temas del día y que no siempre se nombra con claridad: la estructuración.

Canalizar capital hacia infraestructura sostenible requiere vehículos con transparencia y seguridad jurídica. Conectar a inversionistas institucionales con proyectos verdes requiere estructuras que eliminen fricciones. Ahí es donde el fideicomiso no es un vehículo del pasado, sino una respuesta vigente puente entre capital e impacto en un ecosistema que lo exige cada vez más.

 

Lo que el discurso no puede esconder

 

La regulación ASG sigue en construcción. Sin homogeneidad en métricas y taxonomías, el riesgo de greenwashing es real. Las tasas elevadas siguen limitando la expansión crediticia que todos dicen querer. Y la confianza institucional se construye despacio y se pierde rápido.

Innovar la banca y construir el futuro, como reza el lema de esta edición, es una aspiración legítima. El Día 1 mostró que el marco conceptual está puesto. Ahora viene la parte difícil: cumplirlo.

Mundo Fiduciario seguirá cubriendo cada jornada de esta convención buscando el hilo que conecta el discurso con la estructura — y la narrativa con las oportunidades reales.

 

Cobertura especial desde la 89ª Convención Bancaria de la ABM, Cancún 2026.

 

Cobertura Especial.

 

La incorporación de la IA en la estructuración fiduciaria 

Por Claudia Sejas

 

La revolución tecnológica y el boom del uso de la inteligencia artificial (IA) están redefiniendo la forma en que se conciben, diseñan y operan los fideicomisos en Bolivia y en el mundo. La IA ha dejado de ser un recurso experimental para convertirse en un asistente estratégico que potencia la capacidad analítica del estructurador fiduciario. Sin embargo, su incorporación exige comprender que la inteligencia artificial no reemplaza el criterio profesional ni el juicio técnico del estructurador, lo complementa. 

 

En el ámbito fiduciario, caracterizado por su complejidad jurídica, financiera, operativa y de cumplimiento normativo, la IA se presenta como una herramienta capaz de ampliar el horizonte del estructurador. Su uso permite explorar escenarios, modelar estructuras, validar supuestos y proyectar flujos con mayor rapidez, manteniendo siempre la esencia del diseño original y la finalidad económica del fideicomiso. La creatividad y la ingeniería  financiera encuentran un nuevo punto de apoyo: la capacidad de la IA para procesar grandes volúmenes de información, identificar patrones y sugerir alternativas operativas que antes requerían semanas de análisis. 

 

No obstante, cuando el diseño conceptual se traduce en la arquitectura operativa (contratos, reglamentos, matrices de riesgo, procedimientos de control, ingeniería financiera y mecanismos de cumplimiento) la intervención del experto fiduciario es fundamental e indispensable. Es en esta etapa donde surgen las consideraciones más delicadas: gestión de riesgos operativos, cumplimiento regulatorio trazabilidad documental, segregación patrimonial, gobernanza, límites fiduciarios y la correcta asignación de responsabilidades. La IA puede asistir en la generación de documentos, la revisión de contratos o la elaboración de formularios, pero no puede ni debe reemplazar la valoración fiduciaria, jurídica, prudencial y estratégica del profesional a cargo. 

 

En un contexto de avances tecnológicos acelerados, resulta esencial adoptar un enfoque reflexivo y propositivo, reconociendo que la IA facilita tareas sin sustituir los pilares fundamentales de la fiducia: la diligencia, la buena fe y, sobre todo, el principio de confianza. Un fideicomiso se configura como un instrumento diseñado a medida para cumplir una finalidad específica, demandando integridad en la información, el diseño operativo y la implementación funcional, con énfasis en la gestión integral de riesgos, el tratamiento contable adecuado y la integración informática precisa. 

 

Beneficios de la IA en la estructuración fiduciaria 

La integración de la IA reduce tiempos en etapas clave del proceso fiduciario —promoción, negociación, estructuración, formalización, administración y extinción—, enriqueciendo la calidad de los outputs sin alterar la esencia personalizada del fideicomiso. Entre los beneficios destacados se encuentran: 

 

  • Análisis de Datos Acelerado 
  • Innovación en Diseño de Estructuras  
  • Optimización en Documentos y Operaciones  
  • Gestión Avanzada de riesgos y compliance
  • Análisis de Datos Acelerado: La IA procesa datos normativos, contractuales y sectoriales con rapidez, facilitando la comparación de escenarios y la identificación de patrones en cadenas productivas complejas. Por ejemplo, en fideicomisos orientados a actividades productivas permite mapear fluctuaciones de mercado, variaciones en tasas de interés o diferenciales cambiarios, integrando datos de fuentes múltiples para un análisis preliminar. 
  • Innovación en Diseño de Estructuras: En proyectos innovadores, como fideicomisos para tokenización de activos —donde flujos futuros de exportación se representan en tokens digitales sobre blockchain—, la IA sugiere estructuras preliminares, mecanismos de aseguramiento y flujos operativos. Esto estimula la creatividad, considerando riesgos emergentes derivados de transformaciones tecnológicas o ambientales, que, en una investigación tradicional, tomaría tiempo su desarrollo. 
  • Optimización en Documentos y Operaciones: Mejora la elaboración de cláusulas contractuales, reglamentos y formularios, incorporando perspectivas de riesgos operativos, legales y reputacionales. En el tratamiento contable, la IA puede asistir en la parametrización inicial de cuentas de orden (por ejemplo, 880/980 para fideicomisos públicos en Bolivia, conforme al Manual de Cuentas ASFI), generando simulaciones de estados financieros independientes. Asimismo, se aprovecha el lenguaje LaTeX para análisis financieros en riesgos operativos, como el cálculo de volatilidad en inversiones facilitando la integración al sistema informático de la entidad fiduciaria. 
  • Gestión avanzada de riesgos y compliance: Ofrece análisis cruzados sobre vulnerabilidades inherentes a la administración fiduciaria, como riesgos de mercado (fluctuaciones en liquidez), legales (incumplimiento normativo), reputacionales (publicidad negativa), emergentes (cambios demográficos o tecnológicos) y operativos (fallas en procesos o tecnología). Permite simular impactos en materia de compliance, trazabilidad operativa y segregación patrimonial, optimizando diseños híbridos entre estructuras tradicionales y digitales. Todo ello bajo alineamiento estricto con el marco normativo aplicable en prevención de legitimación de ganancias ilícitas y financiamiento al terrorismo, así como con las obligaciones establecidas por la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), incluyendo debida diligencia, monitoreo transaccional, reportes regulatorios y controles reforzados conforme al riesgo inherente del modelo fiduciario a estructurar. 

 

Estos beneficios posicionan a la IA como un catalizador para la eficiencia, permitiendo enfocarse en la finalidad fiduciaria y la protección de intereses, sin recetas fijas, ya que el análisis depende del tamaño de la entidad, sus políticas internas y el nicho de mercado. 

 

Limitaciones y riesgos de la incorporación de IA en procesos de estructuración de fideicomisos  

A pesar de su potencial, la IA presenta limitaciones que demandan una mitigación proactiva, alineada con las buenas prácticas de Basilea I y II para la gestión integral de riesgos —identificación, medición, control y monitoreo— antes, durante y después de la estructuración. No existe una receta fija; el enfoque debe adaptarse al contexto fiduciario: 

 

  • Imprecisión en aspectos normativos: En la práctica profesional, la IA aún muestra debilidades significativas al citar con exactitud artículos, numerales y disposiciones regulatorias como leyes, decretos supremos reglamentos etc. Aunque la IA puede aproximarse, no reemplaza la lectura directa, interiorización, interpretación y contraste con los documentos oficiales para evitar sanciones o demandas. Mientras no exista una infraestructura legal estructurada —un repositorio normativo integral y actualizado del cual la IA pueda aprender con precisión— persistirá un margen de error que expone al estructurador a riesgos de incumplimiento, sanciones o controversias. Esta brecha convierte la normativa en un ámbito donde la intervención humana continúa siendo indispensable. 
  • Extracción de datos irrelevantes o inadecuados: Si las consultas no son refinadas, genera outputs que no corresponden al negocio fiduciario específico, lo que se resuelve mediante prompts profesionales, diversificación en el «pool» de herramientas y un «double check» exhaustivo de todos los outputs para validar precisión, relevancia y alineación con la normativa vigente. 
  • Riesgos de sobre confianza, privacidad y exposición operativa: La principal amenaza radica en delegar decisiones críticas, comprometiendo la responsabilidad fiduciaria y exponiendo a riesgos reputacionales o emergentes. Adicionalmente, las interacciones pueden revelar datos sensibles (cadenas productivas, estructuras contractuales), por lo que se recomienda entornos seguros, cuidar la información confidencial real y sopesar decisiones de controlar, cubrir o asumir riesgos, vinculando esto al gobierno corporativo.  

 

En ese sentido, mientras no exista una IA entrenada sobre infraestructura normativa y contractual propia, y con control total de datos, el uso de IA seguirá teniendo un vacío estructural en materia de confidencialidad y precisión normativa. Ese vacío no se elimina, se gestiona. 

La capacitación permanente en IA —incluyendo prompt engineering, análisis numéricos usando por ejemplo lenguaje LaTeX y manejo de herramientas especializadas— es esencial para mitigar estos riesgos, asegurando que la tecnología sirva como asistente y no como autoridad intelectual, preservando la diligencia y la buena fe. 

 

Perspectivas futuras: innovación en fideicomisos tokenizados y administración integral 

 

En el horizonte, la IA impulsará fideicomisos innovadores, basados en la tokenización, de todo tipo de bienes y procesos, donde el fideicomiso actúa como vehículo idóneo para segregar patrimonio y representar derechos en tokens digitales. En Bolivia, la normativa sobre criptoactivos y blockchain ha evolucionado de una prohibición (RD_BCB N°144/2020) a una habilitación progresiva, siendo clave la Resolución de Directorio N° 082/2024 del BCB (junio 2024) que levantó restricciones, permitiendo canales de pago para activos virtuales, buscando alinearse con recomendaciones de GAFILAT.  

 

Asimismo, bajo las normativas emergentes como la Circular ASFI 901/2025, que regulan activos digitales y blockchain, la IA facilitaría el diseño de contratos inteligentes, análisis de riesgos operativos y simulaciones contables, pero la esencia —confianza, personalización y operatividad funcional— dependerá siempre de la validación humana, considerando etapas fiduciarias adaptadas al tipo de negocio (administración de cartera, inversión o garantía). 

 

En los fideicomisos públicos en Bolivia, la IA no debe entenderse como un mecanismo de integración directa con sistemas estatales, sino como una herramienta estratégica para fortalecer la transparencia, la eficiencia operativa y la capacidad técnica de las estructuras fiduciarias. En este contexto, la IA puede convertirse en un catalizador para impulsar ajustes normativos alineados con la nueva visión gubernamental de “Bolivia para el Mundo y el Mundo en Bolivia”, permitiendo modernizar procesos, elevar estándares de gobernanza y proyectar modelos fiduciarios más competitivos y confiables en el ámbito internacional, sin comprometer la segregación patrimonial ni la autonomía técnica del patrimonio fideicomitido. 

 

La incorporación de la IA en la estructuración fiduciaria ofrece un camino transformador, equilibrando eficiencia con integridad, pero exige un enfoque propositivo que priorice la capacitación continua, la lectura de normativas oficiales y un «double check» riguroso. Preservando el core fiduciario, un instrumento a medida, basado en confianza y gestión integral de riesgos, los profesionales deben evolucionar diariamente, integrando herramientas como ChatGPT, Grok, Gemini, Copilot, Perplexity, Untlited Notebook, Claude, por mencionar algunos, para potenciar, no reemplazar, la expertise en un ecosistema económico financiero dinámico. De esta forma, se optimizan tiempos sin sacrificar la funcionalidad real ni la responsabilidad inherente a todo negocio fiduciario. 

 

 

 

 

Por Claudia Sejas Avendaño

Licenciada en Administración de Empresas con experiencia profesional de más de 17 años y especialista en Administración Fiduciaria.