Por Claudia Sejas
La revolución tecnológica y el boom del uso de la inteligencia artificial (IA) están redefiniendo la forma en que se conciben, diseñan y operan los fideicomisos en Bolivia y en el mundo. La IA ha dejado de ser un recurso experimental para convertirse en un asistente estratégico que potencia la capacidad analítica del estructurador fiduciario. Sin embargo, su incorporación exige comprender que la inteligencia artificial no reemplaza el criterio profesional ni el juicio técnico del estructurador, lo complementa.
En el ámbito fiduciario, caracterizado por su complejidad jurídica, financiera, operativa y de cumplimiento normativo, la IA se presenta como una herramienta capaz de ampliar el horizonte del estructurador. Su uso permite explorar escenarios, modelar estructuras, validar supuestos y proyectar flujos con mayor rapidez, manteniendo siempre la esencia del diseño original y la finalidad económica del fideicomiso. La creatividad y la ingeniería financiera encuentran un nuevo punto de apoyo: la capacidad de la IA para procesar grandes volúmenes de información, identificar patrones y sugerir alternativas operativas que antes requerían semanas de análisis.
No obstante, cuando el diseño conceptual se traduce en la arquitectura operativa (contratos, reglamentos, matrices de riesgo, procedimientos de control, ingeniería financiera y mecanismos de cumplimiento) la intervención del experto fiduciario es fundamental e indispensable. Es en esta etapa donde surgen las consideraciones más delicadas: gestión de riesgos operativos, cumplimiento regulatorio trazabilidad documental, segregación patrimonial, gobernanza, límites fiduciarios y la correcta asignación de responsabilidades. La IA puede asistir en la generación de documentos, la revisión de contratos o la elaboración de formularios, pero no puede ni debe reemplazar la valoración fiduciaria, jurídica, prudencial y estratégica del profesional a cargo.
En un contexto de avances tecnológicos acelerados, resulta esencial adoptar un enfoque reflexivo y propositivo, reconociendo que la IA facilita tareas sin sustituir los pilares fundamentales de la fiducia: la diligencia, la buena fe y, sobre todo, el principio de confianza. Un fideicomiso se configura como un instrumento diseñado a medida para cumplir una finalidad específica, demandando integridad en la información, el diseño operativo y la implementación funcional, con énfasis en la gestión integral de riesgos, el tratamiento contable adecuado y la integración informática precisa.
Beneficios de la IA en la estructuración fiduciaria
La integración de la IA reduce tiempos en etapas clave del proceso fiduciario —promoción, negociación, estructuración, formalización, administración y extinción—, enriqueciendo la calidad de los outputs sin alterar la esencia personalizada del fideicomiso. Entre los beneficios destacados se encuentran:
- Análisis de Datos Acelerado
- Innovación en Diseño de Estructuras
- Optimización en Documentos y Operaciones
- Gestión Avanzada de riesgos y compliance

- Análisis de Datos Acelerado: La IA procesa datos normativos, contractuales y sectoriales con rapidez, facilitando la comparación de escenarios y la identificación de patrones en cadenas productivas complejas. Por ejemplo, en fideicomisos orientados a actividades productivas permite mapear fluctuaciones de mercado, variaciones en tasas de interés o diferenciales cambiarios, integrando datos de fuentes múltiples para un análisis preliminar.
- Innovación en Diseño de Estructuras: En proyectos innovadores, como fideicomisos para tokenización de activos —donde flujos futuros de exportación se representan en tokens digitales sobre blockchain—, la IA sugiere estructuras preliminares, mecanismos de aseguramiento y flujos operativos. Esto estimula la creatividad, considerando riesgos emergentes derivados de transformaciones tecnológicas o ambientales, que, en una investigación tradicional, tomaría tiempo su desarrollo.
- Optimización en Documentos y Operaciones: Mejora la elaboración de cláusulas contractuales, reglamentos y formularios, incorporando perspectivas de riesgos operativos, legales y reputacionales. En el tratamiento contable, la IA puede asistir en la parametrización inicial de cuentas de orden (por ejemplo, 880/980 para fideicomisos públicos en Bolivia, conforme al Manual de Cuentas ASFI), generando simulaciones de estados financieros independientes. Asimismo, se aprovecha el lenguaje LaTeX para análisis financieros en riesgos operativos, como el cálculo de volatilidad en inversiones facilitando la integración al sistema informático de la entidad fiduciaria.
- Gestión avanzada de riesgos y compliance: Ofrece análisis cruzados sobre vulnerabilidades inherentes a la administración fiduciaria, como riesgos de mercado (fluctuaciones en liquidez), legales (incumplimiento normativo), reputacionales (publicidad negativa), emergentes (cambios demográficos o tecnológicos) y operativos (fallas en procesos o tecnología). Permite simular impactos en materia de compliance, trazabilidad operativa y segregación patrimonial, optimizando diseños híbridos entre estructuras tradicionales y digitales. Todo ello bajo alineamiento estricto con el marco normativo aplicable en prevención de legitimación de ganancias ilícitas y financiamiento al terrorismo, así como con las obligaciones establecidas por la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), incluyendo debida diligencia, monitoreo transaccional, reportes regulatorios y controles reforzados conforme al riesgo inherente del modelo fiduciario a estructurar.
Estos beneficios posicionan a la IA como un catalizador para la eficiencia, permitiendo enfocarse en la finalidad fiduciaria y la protección de intereses, sin recetas fijas, ya que el análisis depende del tamaño de la entidad, sus políticas internas y el nicho de mercado.
Limitaciones y riesgos de la incorporación de IA en procesos de estructuración de fideicomisos
A pesar de su potencial, la IA presenta limitaciones que demandan una mitigación proactiva, alineada con las buenas prácticas de Basilea I y II para la gestión integral de riesgos —identificación, medición, control y monitoreo— antes, durante y después de la estructuración. No existe una receta fija; el enfoque debe adaptarse al contexto fiduciario:
- Imprecisión en aspectos normativos: En la práctica profesional, la IA aún muestra debilidades significativas al citar con exactitud artículos, numerales y disposiciones regulatorias como leyes, decretos supremos reglamentos etc. Aunque la IA puede aproximarse, no reemplaza la lectura directa, interiorización, interpretación y contraste con los documentos oficiales para evitar sanciones o demandas. Mientras no exista una infraestructura legal estructurada —un repositorio normativo integral y actualizado del cual la IA pueda aprender con precisión— persistirá un margen de error que expone al estructurador a riesgos de incumplimiento, sanciones o controversias. Esta brecha convierte la normativa en un ámbito donde la intervención humana continúa siendo indispensable.
- Extracción de datos irrelevantes o inadecuados: Si las consultas no son refinadas, genera outputs que no corresponden al negocio fiduciario específico, lo que se resuelve mediante prompts profesionales, diversificación en el «pool» de herramientas y un «double check» exhaustivo de todos los outputs para validar precisión, relevancia y alineación con la normativa vigente.
- Riesgos de sobre confianza, privacidad y exposición operativa: La principal amenaza radica en delegar decisiones críticas, comprometiendo la responsabilidad fiduciaria y exponiendo a riesgos reputacionales o emergentes. Adicionalmente, las interacciones pueden revelar datos sensibles (cadenas productivas, estructuras contractuales), por lo que se recomienda entornos seguros, cuidar la información confidencial real y sopesar decisiones de controlar, cubrir o asumir riesgos, vinculando esto al gobierno corporativo.
En ese sentido, mientras no exista una IA entrenada sobre infraestructura normativa y contractual propia, y con control total de datos, el uso de IA seguirá teniendo un vacío estructural en materia de confidencialidad y precisión normativa. Ese vacío no se elimina, se gestiona.
La capacitación permanente en IA —incluyendo prompt engineering, análisis numéricos usando por ejemplo lenguaje LaTeX y manejo de herramientas especializadas— es esencial para mitigar estos riesgos, asegurando que la tecnología sirva como asistente y no como autoridad intelectual, preservando la diligencia y la buena fe.
Perspectivas futuras: innovación en fideicomisos tokenizados y administración integral
En el horizonte, la IA impulsará fideicomisos innovadores, basados en la tokenización, de todo tipo de bienes y procesos, donde el fideicomiso actúa como vehículo idóneo para segregar patrimonio y representar derechos en tokens digitales. En Bolivia, la normativa sobre criptoactivos y blockchain ha evolucionado de una prohibición (RD_BCB N°144/2020) a una habilitación progresiva, siendo clave la Resolución de Directorio N° 082/2024 del BCB (junio 2024) que levantó restricciones, permitiendo canales de pago para activos virtuales, buscando alinearse con recomendaciones de GAFILAT.
Asimismo, bajo las normativas emergentes como la Circular ASFI 901/2025, que regulan activos digitales y blockchain, la IA facilitaría el diseño de contratos inteligentes, análisis de riesgos operativos y simulaciones contables, pero la esencia —confianza, personalización y operatividad funcional— dependerá siempre de la validación humana, considerando etapas fiduciarias adaptadas al tipo de negocio (administración de cartera, inversión o garantía).
En los fideicomisos públicos en Bolivia, la IA no debe entenderse como un mecanismo de integración directa con sistemas estatales, sino como una herramienta estratégica para fortalecer la transparencia, la eficiencia operativa y la capacidad técnica de las estructuras fiduciarias. En este contexto, la IA puede convertirse en un catalizador para impulsar ajustes normativos alineados con la nueva visión gubernamental de “Bolivia para el Mundo y el Mundo en Bolivia”, permitiendo modernizar procesos, elevar estándares de gobernanza y proyectar modelos fiduciarios más competitivos y confiables en el ámbito internacional, sin comprometer la segregación patrimonial ni la autonomía técnica del patrimonio fideicomitido.
La incorporación de la IA en la estructuración fiduciaria ofrece un camino transformador, equilibrando eficiencia con integridad, pero exige un enfoque propositivo que priorice la capacitación continua, la lectura de normativas oficiales y un «double check» riguroso. Preservando el core fiduciario, un instrumento a medida, basado en confianza y gestión integral de riesgos, los profesionales deben evolucionar diariamente, integrando herramientas como ChatGPT, Grok, Gemini, Copilot, Perplexity, Untlited Notebook, Claude, por mencionar algunos, para potenciar, no reemplazar, la expertise en un ecosistema económico financiero dinámico. De esta forma, se optimizan tiempos sin sacrificar la funcionalidad real ni la responsabilidad inherente a todo negocio fiduciario.
Por Claudia Sejas Avendaño
Licenciada en Administración de Empresas con experiencia profesional de más de 17 años y especialista en Administración Fiduciaria.